EL GOBIERNO ESPAÑOL NEGOCIA FRENAR LA VIOLENCIA DE ETA
El Presidente del Gobierno vasco, Juan José Ibarretxe, declaró ayer que su Gobierno y el de José Luis Rodríguez Zapatero han comenzado una negociación con Batasuna, el ilegalizado brazo político de ETA. “Estamos dialogando ya”, afirmó.
El 16 de mayo, el parlamento español aprobó, con la oposición del Partido Popular, en abrir “vías de diálogo” con ETA si la organización terrorista abandonaba la violencia y sin pagar un precio político.
Los socialistas se apresuraron ayer a negar que estén negociando con Batasuna e insistir en que no habrá diálogo hasta que el grupo no abandone las armas. Rodolfo Ares, coordinador de la ejecutiva de los socialistas vascos, señaló que “no nos consta que haya ninguna negociación del go bierno central con Batasuna”.
Sin embargo, se multiplicaron las informaciones sobre un discreto avance hacia una negociación que está siendo muy dificultada por la decisión del sector más irreductible de ETA de insistir en las acciones violentas tanto en el auge de la “lucha callejera” como en una nueva ofensiva sobre las zonas turísticas.
Las fuerzas de seguridad están en situación de máxima alerta ante las informaciones de que ETA se dispone a utilizar tres comandos itinerantes para lanzar ataques simultáneos con mayor intensidad que años anteriores. Según informaciones del diario El Mundo, ETA ha vuelto a enviar cartas amenazantes “a embajadas, empresas de turismo y otros puntos de información” en países de los que suelen llegar los mayores contingentes turísticos a España como Gran Bretaña, Alemania y Francia.
ETA ha insistido a lo largo de los años en una “campaña de verano” para lograr sabotear los cuantiosos ingresos turísticos de España. Desde 1979 la banda cometió más de cien atentados con explosivos y coches bombas. Sus comandos han terminado en la cárcel.
Hace más de dos años que los atentados de ETA no producen víctimas fatales pero los actos violentos se han sucedido en estas últimas semanas. Incluso en Madrid, los terroristas han hecho estallar coches bombas aunque avisando siempre con antelación para evitar los muertos.
ETA anunció hace dos semanas que dejaba de atentar contra cargos políticos electos. Más de treinta políticos han sido asesinados por ETA en los últimos años. En el País Vasco, unas 1.500 personas llevan custodia porque están amenazadas de muerte.
Según anuncio ayer el diario El País “los gobiernos central y vasco negocian la vía para lograr que ETA deje las armas”. Explica que los ejecutivos de Zapatero e Ibarretxe “avanzan hacia un acuerdo en el procedimiento para lograr el fin dialogado de ETA”.
El gobierno español apoya la propuesta de Ibarretxe de convocar a una mesa de partidos para intentar la normalización de la situación en Euskadi terminando con la violencia de ETA. Esta negociación incluiría a Batasuna pero con la condición de que ETA “anuncie el fin definitivo de la violencia”.
Ibarretxe indicó que los socialistas tienen una actitud “más abierta” hacia una negociación y “desde hace algún tiempo mantienen relaciones con Batasuna. Y me parece muy bien. Deben hacerlo y cada vez más”. Aclaró que no habrá posibilidades de llegar a una fase resolutiva de las negociaciones si antes los terroristas no ponen fin a la violencia.
El líder del Partido Popular, Mariano Rajoy, señaló que no está de acuerdo con dialogar con ETA porque “me parece una falta de sentido común total. Lo que hay que hacer es aplicar la ley y los instrumentos de derecho y ganar la batalla”.
Otro indicio en favor de un final de la violencia es que Rafael Díaz Usabiaga, dirigente del sindicato LAB, próximo al nacionalismo vasco radical, declaró que es posible en los próximos meses que se den pasos “progresivos y recíprocos por parte de ETA y el gobierno si el PSOE gestiona adecuadamente la resolución del congreso” en favor de abrir vías de diálogo.
Las expectativas, incluso en los sectores más afines a Batasuna, son de que ETA en setiembre próximo ponga en marcha iniciativas para progresar hacia una posible negociación. Pero, también hay indicios de que dentro de la organización existe un duro enfrentamiento entre los partidarios de llegar al diálogo y los irreductibles que apuestan por continuar con los actos terroristas.
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