EL GOBIERNO ESPAÑOL Y LA OPOSICIÓN, CADA VEZ MÁS ENFRENTADOS POR LOS CASAMIENTOS GAYS
Se acerca la fecha de su entrada en vigencia y la polémica, en torno a la ley que permitirá a los homosexuales contraer matrimonio y adoptar niños, no para de crecer.
Ahora, son más los alcaldes del conservador Partido Popular (PP), opositores al gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, se niegan a que en sus distritos se celebren casamientos entre personas del mismo sexo.
Pero el primero en llamar al boicot de estos matrimonios fue el cardenal colombiano Alfonso López Trujillo, presidente del Pontificio Consejo para la Familia durante el pontificado de Juan Pablo II y quien, desde el Vaticano, exhortó hace unos días a los funcionarios públicos negarse a la celebración de este tipo de enlaces.
El primero en seguir sus “órdenes” fue el alcalde de Valladolid y dirigente del PP Javier León de la Riva, quien había anunciado que en su ciudad no se iba a permitir la celebración de ninguna boda entre homosexuales.
Mucho más lejos llegó el alcalde de la localidad catalana de Pontons, Lluís Fernando Caldentey, también del PP, al afirmar que no casará a parejas del mismo sexo porque “un gay es una persona tarada, que nace con una deformación física o psíquica”.
“Esta situación es deforme, porque lo normal es que las personas nazcan macho o hembra, porque yo no he visto nunca dos perros machos haciendo el amor. No es natural”, agregó.
A ellos se sumó el alcalde socialista de la ciudad gallega de La Coruña, Francisco Vázquez, un católico practicante que en su día se opuso a la legalización del aborto. Otros que se plegaron al llamado de la Iglesia fueron los alcaldes de León, Mario Amilivia y de Ávila, Miguel Ángel García.
Pese a que los alcaldes de las 16 capitales de provincia gobernadas por el PP -entre ellas Madrid, Valencia y Málaga- aseguraron que en sus ayuntamientos sí podrán celebrarse las bodas gay, otros regidores de localidades más pequeñas siguen manifestando su negativa.
Así se agudiza el enfrentamiento entre el gobierno socialista, y la oposición conservadora y la Iglesia católica.
En la línea eclesiástica, el obispo de Segorbe-Castellón, Juan Antonio Reig Pla, instó a los alcaldes a la “desobediencia civil”, al considerar que éstos no pueden ser obligados “a sacrificar su conciencia y a ejecutar actos por los que debe ir contra su conciencia rectamente formada”.
Las palabras más duras las tuvo el arzobispo emérito de Barcelona, Ricard Maria Carles, al declarar que “obedecer antes la ley que la conciencia lleva a Auschwitz”, en alusión al siniestro campo de exterminio nazi.
El presidente de la Fundación Triángulo por la igualdad de gays y lesbianas, Miguel Angel Sánchez, calificó de “repugnante” esta comparación y consideró que la “jerarquía católica ha perdido el norte”. En este sentido, se preguntó “cómo se puede comparar el asesinar a gentes indefensas con casar a una pareja que se quiere”.
Los que apoyan la medida sostienen que los cuatro millones de homosexuales que se calcula hay en España -el diez por ciento de la población- tienen el mismo derecho a casarse que las parejas heterosexuales y no pueden seguir siendo discriminados.
Mientras, el ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, salió a tirarle agua al fuego y pidió hoy “un poco de calma y sosiego”.
Aguilar consideró que “no es el momento de ninguna hipótesis de incumplimiento de ley”, debido a que la reforma del Código Civil que posibilitará los matrimonios homosexuales no está aprobada definitivamente aún.
El titular de Justicia recordó que el gobierno de Zapatero está cumpliendo en esta materia sus compromisos electorales y afirmó que la reforma “se corresponde con sentimientos de tolerancia y comprensión muy mayoritarios en la sociedad española”.
Con la ley que el jueves pasado aprobaron 183 diputados (de un total de 350), que modifica el Código Civil, y que entraría en vigencia en junio, España se convierte en el tercer país europeo en autorizar el casamiento entre homosexuales, luego de Holanda y Bélgica y el segundo detrás de La Haya en permitirles que adopten.
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