EL GOBIERNO ESTUDIA CONGELAR POR UN AÑO EL PRECIO DEL GNC
El Gobierno está decidido a involucrarse directamente en el mercado energético para evitar algo que le causa temor desde hace varios días: un fuerte aumento en el gas natural comprimido (GNC) a partir de agosto, como consecuencia de la liberación del precio del gas mayorista, insumo fundamental para ese combustible.
Lo que buscan en la Casa Rosada es un virtual congelamiento o, por lo menos, alzas leves y paulatinas que se extiendan por un año. El Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas) trabaja en un mecanismo destinado a lograr que el gas en boca de pozo no exceda para las estaciones de servicio el valor de 1 dólar el millón de BTU, costo que tendrá después del 1° julio, cuando se produzca el último incremento autorizado por la Secretaría de Energía. De ese modo, el GNC mantendría, por un año, el precio que tendrá en agosto, alrededor de $ 0,72 el metro cúbico en promedio.
Las medidas estudiadas para el esquema son varias: desde congelamientos similares a los logrados para la nafta y el gasoil hasta esquemas de alzas graduales.
Algo había anticipado anteanoche, durante el programa “A dos voces”, que se emite por TN, el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, cuando intentó tranquilizar a los 1.300.000 usuarios que usan ese combustible para sus automóviles. “El GNC no va a subir más del 8% que aumentó en los últimos días. Estamos estudiando la manera de que no suba por un año”, dijo.
La frase les devolvió el alma a los dueños de las estaciones de servicio. “En nombre de los usuarios actuales y futuros, queremos agradecerle al ministro De Vido y al contador Madaro [Fulvio, interventor en el Enargas], la tranquilidad de que ese precio no se va a tocar”, dijo entusiasmado ayer Enrique Fridman, presidente de la Cámara de Expendedores de GNC.
El Gobierno se había alarmado el fin de semana después de los reclamos de los estacioneros, que afirmaban que los productores de gas les habían anticipado un precio mayor al doble que tienen hoy. Los usuarios de automóviles sufrirían así un alza mayor a un 60%. Pero esta semana, distintos funcionarios se comunicaron con dirigentes del sector para convencerlos de que el Gobierno no permitiría semejante cosa.
En rigor, más allá de los gestos y palabras de buena voluntad que por esos días partieron tanto desde el sector público como del privado, no había razones para suponer que los productores de gas, que reclaman desde hace 3 años precios libres, les vendieran más barato a las estaciones. Existían, en cambio, dos motivos para sostener lo contrario:
l La escasez. Desde que empezó la crisis energética, en esas compañías ven al GNC como un pesado escollo para el abastecimiento de gas, juicio fundado en que se lleva un 10% de la demanda. Todas esas petroleras proponían, el año pasado, cortar el GNC por un tiempo.
l Competencia. Muchas de esas productoras de gas -como Repsol YPF y Petrobras- son, a su vez, competidoras directas del GNC en el mercado de los combustibles líquidos que también producen. ¿Qué incentivos tendrían para venderle más barato a este sector, el principal responsable de la caída en las ventas de nafta en los últimos años? “No será en seguida, pero vamos a tender al precio del mercado”, habían dicho a LA NACION en una firma que no es ni Repsol YPF ni Petrobras.
Estos chispazos quedaron en evidencia anteayer, durante un seminario de energía en el Centro Argentino de Ingenieros, cuando uno de los propietarios de las estaciones se quejó de que se estaba obligando al sector a reducir al consumo al nivel del año pasado. “¿Tengo que hacer una campaña publicitaria para que los autos carguen sólo el fin de semana, cuando haya más gas?”, se había preguntado desde el público el empresario.
Daniel Ridelener, gerente comercial de Transportadora de Gas del Norte, le contestó: “Las distribuidoras están previendo que, ante un invierno muy crítico, necesitarán esa capacidad. Pero el GNC tiene 1.300.000 usuarios: multiplíquelos y son 4 millones de votos. El Gobierno será muy cauteloso con las decisiones que tome”.
Nino Barone, gerente de Gas Natural de Pluspetrol, agregó enseguida que el problema consistía en que ahora no eran 10.000 autos por mes los que se convertían al GNC, sino 30.000. “¿Con el volumen del año pasado su empresa era rentable?”, le preguntó al estacionero, que contestó que sí.
“Y bueno -insistió Barone-, no es poco.” El estacionero replicó que no era justo; que él tenía que cumplir con la nueva demanda. “¿Cómo les voy a explicar que ese servicio que siempre dimos ahora no lo podemos dar?”, se quejó.
Allí intervino el moderador, Daniel Montamat, con una frase que acaso resuma el actual desvelo de los empresarios del gas: “Estoy de acuerdo con usted. ¿Cómo vamos a decir que no podemos cumplir con una demanda? Es una barbaridad”.
Este contenido no está abierto a comentarios

