EL GOBIERNO FEDERAL CONSTRUIRÁ 21 MIL VIVIENDAS EN EN SANTA FE
En una tardecita caliente, sonorizada por el tronar de más de una decena de bombos, unas cinco mil personas colmaron el salón principal de Parque Norte, en la Capital Federal, y escucharon el anuncio del presidente Néstor Kirchner de un megaplán de construcción de 120 mil viviendas. Un cupo muy importante de ese total -21 mil-, se aplicará en la provincia de Santa Fe, con una inversión de 1.850 millones de pesos.
El acto, formalmente de gobierno, con la espectacular presencia de 22 jefes provinciales -entre ellos el gobernador de Santa Fe, Jorge Obeid, y con excepción de Salta, San Luis y Santa Cruz, que enviaron a sus vicegobernadores- desfilando de a uno para firmar el acta correspondiente, tuvo una clara puesta en escena que excedió largamente las formalidades del plan de vivienda: fue pensado como neto acto de campaña política. Cristina Fernández, vestida con un conjunto negro sexy, sin dejar de ser sobrio, se sentó a la izquierda de Néstor Kirchner, sonrió, saludó, y receptó feliz el alboroto que provocó en los muchachos de la Unión de Obreros de la Construcción (Uocra).
Centenares de intendentes de todo el país, funcionarios y dirigentes políticos ocuparon las cómodas sillas ubicadas frente al escenario. Pero detrás, parados y con sus banderas, se hicieron sentir los albañiles, que ovacionaron al primer orador de la noche, Gerardo Martínez, el ahora convertido al kirchnerismo jefe de la Uocra.
El anunció se refirió a la segunda etapa del Programa Federal de Construcción de Viviendas, una de las apuestas más fuertes del Ejecutivo Nacional en inversión pública, que ya posibilitó restablecer los puestos de trabajo hasta la cifra de 300 mil, el total de afiliados, al momento, a la Uocra, que multiplicó por cuatro el número de trabajadores desde principios de 2002 hasta la fecha. En 2005 se construirán en la Argentina seis veces más viviendas -de entre 55 a 60 metros cuadrados- que en 2002.
Kirchner, con su voz afónica -viene realizando muchos actos últimamente- le puso esfuerzo y épica a su discurso. “Tengo un sueño -dijo-. Cuando termine mi gestión aspiro a que la pobreza en el país haya bajado a la mitad y la desocupación por debajo del 10 %”. A propósito, adelantó que el próximo índice de desocupación que anuncie el Indec estará “más cerca del 11 %” (ver página 21). También agradeció emocionado la presencia de los trabajadores del andamio, todos luciendo el tradicional casco amarillo. “Con el hombro, el corazón y la pala se levanta el país”, gritó el santacruceño, y reiteró: “Veo los gorros (sic) amarillos y me emociono”. El acto empezó con los anuncios del secretario de Obras Públicas, José López, que sintetizó: “Estamos anunciando 250 mil soluciones habitacionales (contando la fase uno del plan, y el plan de reparación de viviendas, no nuevas), la creación de 700 mil puestos de trabajo con ocho mil millones de inversión”. El total de viviendas que piensa construir la administración Kirchner, o al menos dejar planteadas para la próxima administración alcanza las 300 mil. “Se va a tratar de una política de Estado y no de este gobierno”, prometieron.
Antes del presidente Kirchner, arremetió con el micrófono Gerardo Martínez, convertido en una de las estrellas de la noche. El ya histórico jefe de la Uocra, un clásico del sindicalismo menemista en los 90, torció su discurso y se sumó entusiasta a la nueva etapa política que encabeza Kirchner. “Los trabajadores constructores no le tenemos miedo a los cambios: señor presidente, cuente con nosotros”, dijo, sin medias tintas.
A diferencia de los años 90, Martínez valora “que tengamos un presidente que enfrenta al Fondo Monetario Internacional y que revaloriza el papel del Estado. Tenemos un gran presidente”, alabó. Luego Martínez explicó que “la vivienda es gran ordenador social del siglo XXI, un barrio implica una escuela, una garita con un policía en la esquina, una sala de primeros auxilios las 24 horas”. En medio del sonido celebratorio de los bombos de sus muchachos, concluyó: “Construir viviendas es una inversión y no un gasto público”.
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