EL GOBIERNO FRANCÉS ENDURECE AÚN MÁS SU POLÍTICA INMIGRATORIA
El gobierno de Francia decidió endurecer aún más su política de inmigración con medidas que, entre otros aspectos, colocan mayores controles a los casamientos entre franceses y extranjeros, además de restricciones para los estudiantes que quieran cursar en el país.
Así lo dio a conocer el primer ministro Dominique de Villepin tras una reunión interministerial, junto a su par de Interior Nicolás Sarkozy.
El anuncio del gobierno francés llega luego del caos en que estuvo sumido París y gran parte del país durante semanas, a raíz de las protestas generadas por la muerte de dos jóvenes cuando eran perseguidos por la policía.
La indignación inicial en los suburbios parisinos fue extendiéndose hacia otras ciudades del país y luego de un par de semanas en las que miles de autos fueron quemados, las fuerzas de seguridad francesas lograron controlar la situación.
Sin embargo, el controvertido Sarkozy puso desde un primer momento la mira en los inmigrantes, los acusó de generar todos los males y logró que fueran expulsados del país aquellos implicados en los disturbios.
Sarkozy, quien elevó su popularidad con un discurso de mano dura contra la inmigración y la criminalidad, pretende una modificación del código civil y la aprobación de las reformas por el Parlamento, donde el gobierno cuenta con mayoría.
Según el ministro del Interior, los casamientos mixtos “son la principal fuente de desviación del procedimiento” de residencia y de naturalización de extranjeros.
Además, el gobierno de París doblará de uno a dos años el plazo necesario de residencia en el país para solicitar “el reagrupamiento familiar”. Se trata de la segunda vía que permite una mayor entrada de inmigrantes a territorio francés, informó la agencia de noticias ANSA.
Los ministros se concentraron también en la situación de los 50.000 estudiantes extranjeros recibidos en Francia cada año.
“Los candidatos a cursar en escuelas y universidades francesas serán sometidos al criterio de inmigración escogida”, anunció hoy Sarkozy.
Una circular será enviada de inmediato a los embajadores franceses para fijar nuevas condiciones adicionales para acceder a una visa de estudiante.
Entre las mismas se deberá contar con un “proyecto de estudio”, disponer de antecedentes académicos y “personales” meritorios, competencias lingüísticas de nivel adecuado y que el estado de las relaciones bilaterales entre el país de origen y Francia sea óptimo.
Las nuevas regulaciones deberán ser ratificadas por ley en la próxima primavera.
El gobierno francés pretende extender la experiencia de los Centros para los Estudios en Francia (CEF), que ya existen en China, países del norte de Africa, Senegal y Vietnam, y que entrarán en vigencia en México, Corea del Sur, Camerún, Madagascar y Turquía durante el primer semestre de 2006.
En la actualidad los estudiantes extranjeros son sometidos a largos períodos de espera y restricciones administrativas para renovar cada año sus permisos de residencia.
Los académicos deben haber aprobado sus cursos de años previos, justificar un domicilio en Francia y disponer de recursos financieros propios, o un contrato de trabajo acompañado del correspondiente certificado de la autoridad fiscal.
A partir del nuevo sistema, los estudiantes seleccionados obtendrán directamente su permiso de residencia y no deberán pasar por la Prefectura de Policía a su ingreso al país, como hasta ahora.
Como medida compensatoria, los estudiantes “con fuerte potencial” podrán permanecer en el país hasta tres años, y los titulares de una Maestría hasta seis meses para tratar de conseguir un empleo.
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