EL GOBIERNO HÚNGARO RESPALDA LA CREACIÓN DE UN SHOPPING ERÓTICO EN BUDAPEST
Sólo se oponen a que allí se ejerza la prostitución. Esa es la única barrera que pone el Gobierno húngaro para que continúe la construcción de un shopping erótico en Budapest.
El Ministerio del Interior de Hungría, en manos de la abogada Mónika Lamperth, salió a respaldar el funcionamiento de un gran “centro comercial” erótico, siempre y cuando en él no se ejerza la prostitución, informa hoy la prensa magiar.
En un documento hecho público hoy, el Ministerio señala que “legalmente no sería incorrecto” realizar ese proyecto.
János Vermes, un fuerte empresario húngaro del sector erótico, tiene en mente reunir en un solo lugar cines, videotecas, “peepshows”, sexshops o salas de masajes. La idea es que las personas puedan encontrar todos los servicios relacionados con el sexo en un único lugar en Budapest.
El empresario asegura tener ya los fondos necesarios para abrir en octubre próximo más de 50 locales diferentes en un edificio de 5.500 metros cuadrados.
Vermes afirmó que con el centro se podría solucionar el problema de la prostitución, ya que, a pesar de que el Gobierno autorizó la ubicación de “zonas de tolerancia” para que las prostitutas puedan practicar su profesión, ningún ayuntamiento en Hungría las ha creado hasta ahora.
La directora del Gremio de Prostitutas Húngaras, Agnes Foldi, expresó su disconformidad con el proyecto, ya que solucionaría los problemas de solo algunos centenares de prostitutas.
La idea puede sonar revolucionaria, pero no lo es tanto en Hungría donde sus habitantes están acostumbrados a las vanguarditas decisiones de su joven primer ministro, Ferenc Gyurcsány, que acaba de cumplir 44 años. Los casi 900 mil hombres que viven en Budapest, agradecidos.
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