EL GOBIERNO IMPUSO SU MAYORÍA Y AVANZA CON LOS SUPERPODERES
Con la fuerza que impone la mayoría propia, el oficialismo aprobó en la Comisión de Presupuesto del Senado el dictamen que abrió la puerta para aprobar los superpoderes que solicitó el Poder Ejecutivo.
El proyecto permite que el Jefe de Gabinete reasigne el presupuesto sin permiso del Congreso y se votaría la semana próxima, antes de pasar a Diputados. El dictamen le dio vía libre tras un fuerte cruce entre oficialistas y opositores, que se reeditó más tarde en el recinto, en presencia del jefe de Gabinete (ver pág. 4).
Alberto Fernández concurrió allí para dar un informe habitual de gestión y terminó haciendo una encendida defensa de los superpoderes, en una agitada sesión que duró casi cinco horas.
El despacho luce las firmas de los nueve kirchneristas que integran la Comisión de Presupuesto, incluyendo a la senadora Cristina Fernández. El proyecto ingresó el viernes, después del último partido de Argentina en el Mundial.
Algunos senadores oficialistas intentaron votarlo el martes, pero la niebla —argumentó el oficialismo— impidió que varios kirchneristas regresaran de sus provincias para alcanzar el quórum. Los radicales se retiraron y aseguraron que varios senadores K pegaron el faltazo con la intención de presionar para que se modifique el texto.
Ayer, debatieron por casi tres horas. Los radicales que completan el total de 15 integrantes de Presupuesto pidieron modificaciones. Reclamaron un tope a la cantidad de partidas que podrían reasignar el jefe de Gabinete y que se elimine la exención que tendría para no gastar más de los ingresos. Sostienen que con este último punto el Gobierno Nacional quedaría exento de ajustarse el cinturón mientras las provincias no. Y dicen que aprobar superpoderes permanentes es inconstitucional.
El oficialismo hizo gambetas. Aceptó analizar esos cambios, pero al final no varió ni una coma. Lo definió en la media hora de reunión que mantuvo con el timonel del bloque, Miguel Pichetto. Trascendió que el senador rionegrino recibió un llamado del presidente Néstor Kirchner desde Venezuela exigiéndole que no admita retoques. Después le mostraron las firmas a Fernández, en señal de triunfo, antes de que saliera al recinto.
Al exponer enel Senado, el jefe de Gabinete cambió el libreto y convirtió el informe de gestión en una justificación del polémico proyecto de superpoderes. Fernández asistió munido de una pantalla y un sistema de power point para ilustrar sus argumentos. Aunque algunos legisladores opositores trataron de reflotar otros temas de gestión, como el problema energético y el de los deudores hipotecarios, de un lado y otro coincidieron que el libreto original había quedado anticuado.
Fernández no concurría al Senado desde hacía 20 meses, pese a que la Constitución le exige hacerlo cada 60 días para informar sobre la marcha del Gobierno. Más de un opositor aprovechó para pasarle la factura.
Apoyado en las imágenes, el funcionario ofreció poco menos que una clase de administración presupuestaria. Lo mechó con ataques que bordearon el tono burlón en dirección a los dirigentes opositores que descalificaron el proyecto alegando que “viola la división de poderes”. Fernández le pegó a Raúl Alfonsín y Mauricio Macri, entre otros.
Según el funcionario “la reforma constitucional de 1994 le asigna al Jefe de Gabinete la misión de administrar el país y el actual sistema limita la condición administradora del Poder Ejecutivo”. Además, sostuvo que “la gestión administrativa es dinámica y requiere de medidas concretas para afrontar los conflictos planteados”.
Ayer por la mañana, los superpoderes ya habían generado cruces fuera del Congreso. El ministro del Interior, Aníbal Fernández, por ejemplo, dijo del líder de PRO, Mauricio Macri: “Que un contrabandista o, por lo menos, que un hombre que fue procesado por contrabandista y absuelto por una corte menemista nos dé lecciones de moral me hincha un poquitito”. Le respondió el vicepresidente de Compromiso Para el Cambio, Horacio Rodríguez Larreta, quien aseguró que el ministro del interior “me hace acordar a un payaso triste, porque con su verborragia nos hace reír, y con su inacción al frente de la seguridad nos hace llorar”.
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