EL GOBIERNO INTENTA MINIMIZAR EL IMPACTO POR LAS INHIBICIONES
Necesitaron las horas de la noche para recuperar el aliento. Pero ayer, desde temprano en la mañana, los integrantes del Gobierno comenzaron a desarrollar una estrategia para superar la conmoción que les había producido la inhibición de un juez estadounidense sobre cuatro depósitos de las Fuerzas Armadas Argentinas a raíz del reclamo de un fondo buitre acreedor por la deuda privada del país.
La noticia había sido anticipada ayer, en exclusiva por Clarín. El juez Michele Hotten, del estado de Maryland, inhibió dos depósitos de la Fuerza Aérea y otros dos de la Armada a raíz del reclamo judicial que el fondo buitre NML tiene contra la Argentina por más de 172 millones de dólares.
Fue la primera medida judicial que sufrió la Argentina en EE.UU., después de la lluvia de demandas que se desató en varios países por la cesación de pagos que se declaró en los últimos días del 2001, cuando era presidente Adolfo Rodríguez Saá.
Y ayer, tras algunas discusiones internas sobre la postura pública que debería adoptar, el Gobierno salió en bloque a tratar de minimizar los costos que la medida judicial tendrá para la Argentina.
El ministro de Economía, Roberto Lavagna, lo hizo en una conferencia de prensa a la que había convocado para explicar los objetivos de la reunión que tendrá el lunes en Miami con el titular del FMI, Horst Kohler. “Esta medida no tiene ninguna relevancia”, declaró. Y solo le dedicó al tema un par de minutos.
Otros tres funcionarios hicieron conocer la postura oficial en entrevistas radiales. El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, respondió que “la Argentina no piensa ceder ante las presiones y esta novedad no le provoca al Gobierno nada en particular”.
El ministro de Defensa, José Pampuro, fue el encargado de confirmar la noticia de la inhibición y de dar detalles sobre la apelación que el Gobierno argentino hará dentro de los 30 días de los que dispone. “Esto tiene más que ver con una presión para el pago de la deuda que con una medida efectiva”, opinó Pampuro. Y también admitió que la medida “complica el ingreso de personal” a los depósitos inhibidos.
Por la tarde, fue el turno de Rafael Bielsa, quien habló por radio Mitre. Pese al tono de desdén oficial, el canciller reveló algunos de los temores del Gobierno. “Vamos a tener que acostumbrarnos a convivir con episodios de esta naturaleza porque los fondos buitres tienen la misma lógica para tratar de cobrar que tenían a la hora de invertir”, relató.
Bielsa intentó también dar una visión optimista sobre la inhibición en Maryland. “Es una certeza que el resto de los bienes afectados, al menos en EE.UU., están absolutamente salvo, porque si no fuese así esta gente en vez de ir contra cuatro barracas hubiesen ido contra la embajada, que es mucho más cara”, completó.
De ese modo, Bielsa se refirió a una serie de acciones que el Gobierno desplegó en las últimas semanas para poner a salvo algunos bienes del Estado argentino que podían ser embargados. Sobre este punto guardan silencio para no dar a conocer datos que puedan alertar a los acreedores.
Algunos son conocidos y otros no tanto: The Wall Street Journal publicó en diciembre que la Argentina había sacado 130 millones de dólares que tenía en la Reserva Federal de Nueva York para depositarlos en un banco de Basilea, Suiza. Y la Cancillería le acaba de dar estatus diplomático a un edificio en Bonn, la capital alemana. Así quedaría protegida por la Convención de Viena (ver A la búsqueda…) y a salvo de eventuales embargos.
Pero toda la batería argumental del Gobierno no alcanzaba ayer para disimular la preocupación que muchos funcionarios tenían por el resultado de la pulseada con los organismos de crédito y los acreedores privados, cada vez más agresivos con la Argentina.
El panorama gris de ayer se completaba con una nueva caída de la bolsa de comercio, que descendió casi tres puntos, completando una semana con el 7,67% de pérdida, la mayor en los últimos trece meses. Un reflejo del mal humor de los mercados.
El que no habló de las inhibiciones contra la Argentina fue Néstor Kirchner. Al atardecer, el Presidente se tomó un avión hacia Río Gallegos para pasar otro fin de semana en la Patagonia.
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