EL GOBIERNO INTENTA QUE LOS SUELDOS NO SUBAN MAS DEL 20%
Ante el comienzo de una nueva ronda de negociaciones colectivas de trabajo, el Gobierno apuesta a que durante 2006 los aumentos de sueldos se muevan entre un piso del 10 por ciento y un techo que no supere el 20 por ciento para evitar que se dispare la inflación.
La CGT pretende arrancar la discusión en un 15% —para cubrir la inflación de los últimos doce meses— y, en la medida de lo posible, llegar hasta un 35 por ciento —para superar incluso la inflación prevista para este año—.
Para los empresarios, en cambio, las subas salariales deberían estar atadas a la suerte que tengan los acuerdos por el congelamiento de precios. Prefieren que los ajustes no sean generalizados porque, sostienen, no todos los sectores estarían en condiciones de pagar los mismos aumentos.
“Hay sectores, como los exportadores, que tienen posibilidades de dar aumentos sin complicar ni los precios ni sus ecuaciones de costos. Pero para otros, como los servicios, sería más difícil”, sostiene Ernesto Kritz, de Sel Consultores.
El laboralista de la UIA, Daniel Funes de Rioja, cree que habrá más presiones salariales en el 2006 y que el resultado “dependerá de la rentabilidad de los sectores y de la firmeza que adopte el Gobierno para encauzar la discusión”. En algunas empresas ya habrían denunciado tomas de plantas o interrupciones en el traslado de mercaderías por parte de los gremios para meter presión a la discusión salarial.
Entre enero y noviembre de 2005 (último dato oficial), los sueldos en blanco subieron un promedio del 24%, según el INDEC. Pero hubo paritarias que registraron alzas por arriba del 40%. A fines del mes pasado comenzó la negociación de los lácteos y esta semana se sentará a la mesa el autotransporte de corta distancia. En los próximos días los seguirán los subterráneos, los gremios de la construcción, los camioneros, los metalúrgicos, los bancarios, las bebidas gaseosas, los petroleros y las automotrices.
Por eso, en algunos sectores privados consideran que marzo será el “mes D”, es decir el período que definirá el tenor que tendrán las discusiones salariales frente al congelamiento de los precios y a la proliferación de los reclamos en distintos gremios.
Sucede que muchos de los acuerdos de precios firmados hasta ahora por el Gobierno —por ejemplo con los supermercados y las alimenticias— tendrán una revisión bimensual, por lo que los que se cerraron en enero volverán a discutirse en marzo.
De hecho, en los anexos de los acuerdos algunas compañías incluyeron su preocupación de no poder continuar con las mismas rebajas de precios en caso de que haya retoques salariales.
El asesor legal de la CTA, Horacio Meguira, considera que “los acuerdos de precios serán una clara restricción para la negociación colectiva. Seguramente, el Ministerio de Trabajo va a intervenir para fijar un límite en los aumentos salariales”.
En el Gobierno dicen que no miran a marzo como un punto de inflexión y que se preparan para negociaciones que atravesarán todo el 2006. “Hay sectores empresarios que pueden subir los sueldos sin tocar los precios,” repiten.
Las fuentes del Ministerio de Trabajo señalan que “vamos a tratar de que la negociación colectiva sea racional y civilizada. Está claro que una mejora de los salarios del 40 por ciento podría complicar todo”. Y agregan: “Algo racional sería cubrir la inflación más algún puntito más de lo atrasado. Todos deberíamos hacer un esfuerzo por quebrar la expectativa inflacionaria”.
Lo que parece quedar claro es que mientras las discusiones que se dieron en 2005 para mejorar los salarios estuvieron atadas a la rentabilidad de las empresas, este año cualquier negociación tendrá como contrapartida la pulseada por los precios.
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