EL GOBIERNO LAMENTA EL INCIDENTE CON ALFONSÍN
El ministro del Interior, Aníbal Fernández, intentó bajar el tono del incidente que involucró el miércoles pasado al ex presidente Raúl Alfonsín, quien, junto a otros correligionarios, intentó sin éxito ingresar a Balcarce 50 para colocar una ofrenda floral frente al busto de Illia, al cumplirse 40 años de su derrocamiento.
Se trató de una “confusión”, argumentó el funcionario. Y destacó que Alfonsín, con quien se comunicó telefónicamente al enterarse del hecho, “debe gozar de respeto, como cualquiera de los otros ex presidentes”.
Ajena a cualquier explicación oficial, Emma Illia, la hija del extinto jefe del Estado, se manifestó profundamente “indignada” por lo ocurrido y le pidió a la ciudadanía que “sepa interpretar” el gesto de “violencia y desprecio democrático” cometido por el gobierno de Néstor Kirchner.
SIN ANTIFAZ
“Se cayó un antifaz: no era la Cortina de Hierro sino la cortina de odio”, denunció la hija de Illia, quien fue derrocado el 28 de junio de 1966 por el dictador Juan Carlos Onganía.
En esa línea, la mujer advirtió que la “corona de laureles pendiendo como un cadáver de la valla” que protege el frente de la Rosada “es un símbolo de que se avecinan tiempos graves en la Argentina”.
La comitiva había llegado a pie desde la Catedral Metropolitana, donde participó de una misa en recuerdo del radical, pero la seguridad presidencial no dejó al grupo franquear las puertas de la Casa de Gobierno.
La ofrenda floral que iba a ser depositada dentro de la sede gubernamental terminó quedando en la calle, al tiempo que la delegación se retiraba sin poder hacer nada. “El que siembra odios, recoge tempestades”, advirtió Emma.
La hija del ex primer mandatario insistió en que, para la UCR, “es muy grave lo que ha ocurrido”, ya que se trata del “partido más antiguo de América, que tuvo presidentes como Hipólito Yrigoyen, Marcelo T. de Alvear, Illia y Alfonsín”.
Asimismo, consideró que el contratiempo “desnuda absolutamente” a los funcionarios de la administración kirchnerista, tras lo cual convocó a la “ciudadanía a interpretar este acto de violencia moral y de desprecio democrático”.
Con voz quebrada, la mujer añadió: “Como hija de un hombre de la calidad espiritual de Illia, me duele. También a mis hijos, que llevaban esos laureles”.
Paralelamente, la UCR santafesina repudió con fuerza la actitud del gobierno. Sus autoridades hablaron de un “incomprensible proceder para con la figura de uno de los presidentes más reconocidos de la historia argentina, aún cuando transcurrieron cuatro décadas de su gestión”.
“Actitudes de este tipo demuestran, una vez más, la contradicción entre el discurso y la acción de las actuales autoridades, que por un lado hablan de pluralidad y de una Argentina para todos y, por el otro, impiden un acto de justicia y reconocimiento a un gran demócrata”, replicó el comité provincial.
Luego destacaron que, “más allá de las disculpas ofrecidas por Kirchner, quedó en claro que la intención de las autoridades es reivindicar únicamente los golpes institucionales contra gobiernos de su propio signo partidario”.
“Esto pone al descubierto el autoritarismo que pretenden disimular con un llamado telefónico tardío para disculparse e intentar explicar lo inexplicable”, remataron.
En tanto, Fernández relató que, al enterarse de lo ocurrido al regresar de una actividad oficial en La Plata, se puso inmediatamente en contacto telefónico con Alfonsín.
“Le dije: doctor, ¿cómo puede de ser que pase esto? ¿Cómo alguien no nos llama por teléfono?”, se distanció el ministro, para el que todo se trató de una “no bien interpretada situación indeseada”.
Fernández prosiguió: “Alfonsín manifestó que llegaron hasta aquí (la Rosada), una pena que no lo supiera, y la seguridad, que uno está obligado a tenerla, analizó la situación en frío. La Casa Militar se puso en marcha para averiguar qué debía hacer al respecto”. Finalmente, impidió el ingreso del ex presidente.
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