EL GOBIERNO LANZA UNA PROFUNDA REFORMA DE PLANES SOCIALES
El Gobierno realizará una profunda transformación del plan Jefes y Jefas de Hogar, destinado a unos dos millones de desocupados, con el objetivo mayor de evitar que este megaprograma social se perpetúe como un subsidio estatal.
Tanto el presidente Néstor Kirchner como su hermana, Alicia, la ministra de Desarrollo Social, creen que el plan Jefes y Jefas de Hogar ya cumplió un ciclo y que deberá encaminarse hacia una transición. De esta manera, el Gobierno quiere convertir el actual plan en un programa que cumpla con el sustento alimentario para las familias indigentes, por un lado, y logre la inserción laboral de los desocupados, por el otro.
Para esta reconversión se prevé aumentar el presupuesto, aunque en un monto aún no definido. Actualmente, la financiación del plan Jefes y Jefas de Hogar, para el que se destinan 300 millones de pesos por mes, surge del 20% de la retención a las exportaciones de petróleo y del agro, y de un préstamo del Banco Mundial de 600.000.000 de dólares, que fue otorgado el año pasado.
El plan Jefes y Jefas, que surgió en medio de la crisis de 2001, precisamente cuando Eduardo Duhalde asumió la Presidencia, sufrirá importantes modificaciones a lo largo de los próximos meses; los cambios, se advirtió, no serán drásticos ni traumáticos, sino que se harán en forma paulatina.
Así lo confirmó a LA NACION el viceministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, que destacó “la necesidad de reorientar el Plan Jefes y Jefas de Hogar para marchar hacia un programa donde los beneficiarios de planes asistenciales puedan ir accediendo a trabajos genuinos”.
El primer paso en ese sentido se dio el jueves último, con la publicación en el Boletín Oficial de la resolución 171/2004, por la que el Poder Ejecutivo instó a los municipios de todo el país a enviar en un plazo de 30 días todas las correcciones o actualizaciones de los beneficiarios del Plan Jefes y Jefas de Hogar.
Así, el gobierno nacional intentará ordenar el padrón de los beneficiarios del Plan Jefes y Jefas de Hogar para poder distinguir aquellos que tienen más de tres hijos, los que se encuentran realizando tareas comunitarias o aquellos abocados a microemprendimientos productivos.
Según Arroyo, el actual plan Jefes y Jefas será subdividido en tres partes para su proyectada reconversión:
Las mujeres que hoy integran este plan y que tienen más de tres hijos pasarán al actual programa, Ingreso para el Desarrollo Humano (IDH). Así, recibirán $ 150 si tienen tres hijos; si tienen cuatro, $ 175, y aquellas con más de cuatro hijos, $ 200. A cambio, no deberán realizar contraprestación laboral alguna. Sólo se les exigirá presentar el certificado escolar de sus hijos, realizar los controles de salud (suscribir los planes de vacunación) de su prole y cumplir con programas de capacitación de educación familiar.
Se estima que el 65 por ciento de los dos millones de beneficiarios del Plan Jefes y Jefas de Hogar son mujeres y que, por medio del programa IDH, se cubrirá con el sustento alimentario de las familias de desocupados.
Para quienes están en el plan Jefes y Jefas, pero que por ser desocupados estructurales ya no pueden acceder a un trabajo de calidad, habrá un esquema de contraprestación comunitaria. Se les exigirá cuatro horas diarias de presencia en centros municipales o barriales para realizar tareas comunitarias y asistir a programas de capacitación. Seguirán recibiendo $ 150 por mes, pero el plan obraría como un subsidio de desempleo.
Al resto de los beneficiarios se intentará reincorporarlo en el mercado laboral en empresas, trabajo formal o microemprendimientos productivos. Se estima que buena parte de estos beneficiarios será absorbida en el plan Manos a la Obra que lanzó el Gobierno y que contempla unos 25.000 emprendimientos. Quienes accedan a estos planes seguirán cobrando un subsidio básico de $150 mensuales, que podrán incrementar con la facturación que logren de sus proyectos. Si aumentan las ganancias en sus emprendimientos, se les irá reduciendo el subsidio. Los beneficiarios no pagarán monotributo y estarán eximidos del pago de estos impuestos por dos años.
Hoy, las autoridades afirman que la contraprestación laboral de los planes Jefes y Jefas oscila en el 80% del total de beneficiarios, pero extraoficialmente admiten que, de esa cifra, sólo el 20% es trabajo genuino y el resto realiza tareas comunitarias o en microemprendimientos. Las empresas absorbieron un bajo porcentaje de beneficiarios.
En el caso de los mayores de 70 años sin beneficios sociales y que están bajo la órbita del plan Jefes y Jefas de Hogar (unos 60.000 beneficiarios) recibirán pensiones no contributivas y tendrán la obra social del PAMI. Es decir, se universalizará el actual sistema de pensiones no contributivas y estas personas recibirán $168 mensuales.
Todos estos programas serán monitoreados por los ministerios de Desarrollo Social y de Trabajo. La cartera laboral, que hoy tiene bajo su órbita el Plan Jefes y Jefas de Hogar, sólo tendrá el control operativo de las altas y bajas.
“Es un cambio sustancial en el armado de una política social. Apuntamos a reinsertar a los desocupados en el mundo laboral y, a la vez, a garantizar el derecho universal alimentario para la población indigente”, dijo Arroyo, que destacó que no habrá fecha tope para realizar esta reestructuración del Plan Jefes y Jefas.
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