EL GOBIERNO LARGÓ LA CARRERA PARA EL COMICIO DE OCTUBRE
El gobierno nacional puso institucionalmente en marcha el calendario electoral con la fijación de la fecha para las internas abiertas y simultáneas y la oficialización del tercer domingo de octubre para las legislativas.
Las medidas institucionales estuvieron acompañadas políticamente con la aceleración de las operaciones para instalar a la primera dama Cristina Fernández a la cabeza de los candidatos a senadores por la provincia de Buenos Aires, en una pelea por poder territorial con el duhaldismo que por estas horas tiene un final abierto.
La condición estratégica del distrito bonaerense ha hecho que el gobierno coloque en un segundo plano de atención el tejido electoral en el resto del país, aunque ya ha avanzado en algunas definiciones.
“No hay por ahora un armado electoral sino aproximaciones a ese armado”, confió una alta fuente de la Casa Rosada. Sí está definida, en cambio, la premisa central para ese armado: “sumar por dentro y por fuera del justicialismo todo lo que se pueda”, apuntó la fuente.
Apoyo a la gestión
La premisa obedece al carácter plebiscitario de sus dos años de gestión que el presidente se ha encargado de imprimirle a las legislativas del 23 de octubre en las que se renovará la mitad de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado. Néstor Kirchner aspira así a obtener un apoyo mayoritario que le fue negado cuando se frustró la segunda vuelta electoral por la negativa de Carlos Menem en 2003 y quedó convertido en presidente con sólo 22 por ciento de los votos.
En simultáneo con la instalación extraoficial de la candidatura de la senadora Fernández de Kirchner, el gobierno fijó para el 7 de agosto la realización de las internas abiertas en todos los partidos que tengan más de una lista de candidatos legislativos. Además, con el propósito de generar un golpe de efecto político, invitó a que los gobernadores convoquen también para esa fecha a las internas para cargos legislativos provinciales. Los primeros en adherir fueron sus aliados Felipe Solá en Buenos Aires y Jorge Obeid en Santa Fe.
Después dio otro paso que se inscribe en la instrumentación de parte de la reforma política sancionada en 2002. Anunció el envío al Congreso de un proyecto de ley para unificar y depurar el padrón nacional electoral (hoy hay cuatro padrones) que en el futuro incluirá, entre otros datos, la información sobre la afiliación partidaria de cada ciudadano. La decisión es polémica y su constitucionalidad es cuestionada por sectores de la oposición por entender que viola libertades individuales.
Los principales distritos
Las aproximaciones al armado electoral tienen en algunos distritos algún grado de avance. El presidente está dispuesto a jugar al tope de las listas a algunos integrantes de su gabinete. Santa Fe, tercer distrito en importancia, es uno de los casos. El ministro de Justicia, Horacio Rosatti, es la carta para enfrentar, en nombre de lo que en teoría se presenta como un justicialismo unificado, al socialista Hermes Binner, poderoso por un caudal de votos propios que puede llegar a aumentar si se concreta la alianza en ciernes con sectores del radicalismo provincial.
Otras dos fichas ministeriales todavía no están confirmadas. Una es el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, para disputar en Neuquén al oficialismo del gobernador Jorge Sobisch, quien en estas legislativas juega chances para sus pretensiones presidenciales en 2007. Y la otra es el canciller Rafael Bielsa en Capital Federal, donde se las vería en figurillas con Elisa Carrió en la vereda de enfrente.
La interna bonaerense se juega en la calle
Con sendos actos, kirchneristas y duhaldistas, encabezados por el gobernador de Buenos Aires Felipe Solá y por la esposa del ex presidente, Hilda “Chiche” de Duhalde, disputan espacios de poder dentro de esa provincia.
En Mar del Plata el gobernador dijo que “hoy, acá hay un nacimiento, y en otro lado, hay un funeral”, en obvia referencia al acto de la mujer que creó el término “manzanera”.
La mujer de Duhalde optó en La Matanza por interpretar las palabras de Solá como un agravio a los solemnes actos en el Vaticano: fingió que el anticlericalismo se había apoderado del mandatario provincial.
En la otra vereda del peronismo, tampoco faltó la satanización del adversario, un recurso de amplio uso en el discurso político de ese partido. Solá comentó en el acto que “hay gente que es capaz de aliarse con el diablo”, en clara alusión al reencuentro de Duhalde y del ex presidente Carlos Menem en Roma.
El aliado bonaerense de Néstor Kirchner fue más directo y punzante, aunque, al hablar de sus adversarios políticos internos, no los nombró. “Le temen al cambio, quieren que las cosas sigan como las dejaron ellos: les molesta Kirchner, les molesta Cristina Kirchner… ¿Por qué tanta oposición a su candidatura?”, desafió.
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