EL GOBIERNO LE PONE LÍMITES A LA FAENA PARA QUE NO SUBA LA CARNE
El Gobierno tomó ayer una medida que impactará fuertemente en la cadena de la carne. Tal como anticipó Clarín el domingo, decidió que el peso de faena de los bovinos deberá ser, como mínimo, de 300 kilogramos, a partir del 1º de noviembre y por un lapso de 180 días. Según argumentaron las autoridades, esto permitirá aumentar sensiblemente la cantidad de carne producida y reducir, con más oferta, la presión que la creciente demanda ejerce sobre el precio del producto y los índices inflacionarios.
“A partir del 1º de noviembre próximo el peso mínimo de los vacunos destinados a faena será de 300 kilos, para aumentar la oferta del producto”, indicó el ministro de Economía, Roberto Lavagna, durante la conferencia de prensa que brindó ayer por la tarde, en el Palacio de Hacienda, junto al secretario de Agricultura, Miguel Campos.
El precio de la carne “por el momento está bien, pero podría estar mejor”, sostuvo Lavagna. En tanto, Campos explicó que “se busca mejorar el stock ganadero para que se guarden las hembras para la cría y vayan al mercado animales más pesados”.
La medida del gobierno podría generar dificultades en muchas empresas agropecuarias que se dedican a engordar animales livianos —que terminan y envían a faena con menos de 300 kilos— dentro de los cuales hay tanto terneros machos como hembras.
La medida, adoptada por Resolución 645, es la primera modificación de los pesos de faena de la hacienda ordenados desde el año 1973, cuando todavía existía la ex Junta Nacional de Carnes. Comenzará a regir al promediar la primavera “para dar tiempo a los productores a adecuar sus planteles”, indicó Campos.
“Lo que un productor antes vendía como ternera ahora tendrá que venderla como vaquillona o vaca, con lo cual aumentará la oferta de carne porque se obtendrá más producción faenando el mismo número de animales”, explicó Campos.
El funcionario destacó que esta medida “cuenta con el consenso de las cámaras del sector, con el de entidades como la Federación Agraria Argentina y CARBAP, y confiamos que tendrá el aval de los productores de manera individual”. En cambio, no hizo referencia al rechazo que manifestaron la SRA y CRA.
Según el estudio que mostró la Secretaría, hoy faenan en el país animales con un peso 17 % menor a los registrados en Estados Unidos, Australia, o Uruguay.
Campos dijo que continuará el diálogo con los frigoríficos y las curtiembres para “alentar una baja en los precios de los principales cortes”, aunque no descartó que si fracasan se puedan “aumentar las retenciones a las exportaciones” para contener los valores en el mercado interno.
Después del anuncio, Lavagna se reunió con los representantes de las cámaras de la industria frigorífica quienes, en líneas generales, se mostraron conformes.
“Es una medida que atiende a la coyuntura pero apunta a lograr una modificación estructural porque remueve uno de los problemas de la cadena de producción como es la necesidad de aumentar la oferta de carne”, señaló el presidente de la Cámara de Industria y Comercio de Carnes de la República Argentina (CICCRA), Miguel Schiariti.
El directivo indicó que en “2004 se faenaron unos 14 millones de cabezas con un peso promedio de 211 kilos” y estimó que “aumentando ese promedio a 223/224 kilos”, como resultaría de la aplicación de la nueva disposición, implicaría “sumar 140 millones de kilogramos a la producción de carne sacrificando la misma cantidad de cabezas”.
En cambio, la SRA manifestó su total desacuerdo y alertó que la medida “fomentará la faena clandestina, aumentarán los costos, reducirá la eficiencia productiva, la rentabilidad y la oferta de carne”. CRA, por su lado, criticó la iniciativa por “dirigista”.
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