EL GOBIERNO LIMITA LA IMPORTACIÓN DE PRODUCTOS TEXTILES DE BRASIL
Argentina limitará el ingreso de productos textiles brasileños para proteger a la industria local. Lo hará mediante la aplicación de un sistema de licencias no automáticas que se convertirá en una traba burocrática para la importación de productos brasileños.
“Hubo un fuerte aumento de las importaciones textiles de Brasil: alrededor del 60% entre los años 2001 y 2003, especialmente en tejidos de algodón, hilados y fibras sintéticas”, señaló ayer el ministro de Economía, Roberto Lavagna, para justificar la adopción de esta medida unilateral. Los empresarios del sector estiman en 34% la suba global de las importaciones textiles en ese mismo período.
Ayer los textiles salieron a mostrar su apoyo a esta medida. “El Gobierno ha cumplido con su palabra de proteger a la industria textil”, resaltó la Fundación ProTejer, que también destacó el compromiso de los empresarios de mantener los precios en el mercado local. En este sentido, Lavagna anticipó que se hará un seguimiento estricto a través del INDEC para evitar que las trabas a las importaciones se traduzcan en una disparada de precios.
La decisión del Gobierno enciende una luz amarilla en el comercio bilateral con Brasil, ya que es la primera vez en la historia del Mercosur que Argentina fija licencias no automáticas.
Hasta ahora los importadores podían ingresar productos desde Brasil en forma directa. A partir de la publicación en el Boletín Oficial de la resolución 56 de Economía, para importar un producto textil desde cualquier país habrá que tramitar una licencia específica ante la Secretaría de Industria, que se tomará 60 días para otorgarla. Pero antes consultará con la AFIP y la Aduana para asegurarse de que todo esté “prolijo e impecable”, según le dijo a Clarín una fuente oficial. Si hubiera algún incumplimiento podría rechazarse el pedido.
El año pasado, la combinación de la recesión en Brasil y la reactivación en la Argentina hizo que los productos brasileños inundaran el mercado local. Los gobiernos de Kirchner y Lula decidieron que la mejor solución al problema era un acuerdo entre privados. Pero los brasileños sostuvieron que no había “invasión”. Y sólo ofrecieron mantener en el 2004 el mismo nivel de importaciones que en el 2003. Para los argentinos, esta propuesta era inaceptable y fue ésta la razón por la que el Gobierno salió con este anuncio.
Ayer, el secretario de Industria, Alberto Dumont, detalló que la semana próxima viajará a Río de Janeiro para entrevistarse con funcionarios de ese país “y seguir analizando la evolución del comercio bilateral”. Ayer, en San Pablo productores argentinos y brasileños intentaban avanzar en un acuerdo (ver aparte).
Aunque Lavagna buscó bajarle el tono a este anuncio unilateral, no se descarta que el gobierno de Lula ponga en práctica medidas similares que afecten a las exportaciones argentinas. “No nos preocupa que Brasil busque represalias por el lado del trigo y el petróleo. Si no es a ellos, esos productos podemos vendérselos a cualquiera”, le dijo a Clarín el secretario de Comercio Internacional de la Cancillería, Martín Redrado. “Y además está claro que a los productores brasileños les conviene comprarnos a nosotros porque están integrados a nuestras cadenas productivas y porque la relación entre los dos países es muy buena”, remarcó.
Lavagna dijo que las medidas están permitidas por la Organización Mundial de Comercio.
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