EL GOBIERNO NACIONAL EVALÚA SI ENRIQUE ALVAREZ PUEDE SEGUIR EN LA SIDE
El presidente de la Nación pidió a la Secretaría de Inteligencia del Estado que le prepare un informe sobre los antecedentes de Enrique Álvarez, ex jefe de los espías de la delegación Rosario y mano derecha de Carlos Reutemann en el manejo de la Policía de la Provincia de Santa Fe durante casi todo su segundo mandato. Fuentes de primer nivel vinculadas al gobierno nacional indicaron que Néstor Kirchner pidió todos los antecedentes necesarios para evaluar si Álvarez está en condiciones de permanecer dentro de una estructura que viene de limpieza en limpieza.
Cuestionado por todos los costados, el nombre del polémico agente de inteligencia llegó a oídos del presidente Néstor Kirchner el viernes 13 de febrero, cuando en la Casa Rosada se presentó el proyecto de ley que el gobierno girará al Congreso para resarcir a las víctimas de diciembre de 2001. Los representantes de organismos de derechos humanos de Santa Fe interpelaron al presidente porque Álvarez sigue cumpliendo funciones en la Side a pesar de haber sido el responsable político de la fuerza policial y de tener el mando operativo de ella .
Al día siguiente Kirchner ordenó que la Secretaría de Inteligencia del Estado elabore un informe con todos los datos y antecedentes del hombre al que Carlos Reutemann defendió a capa y espada sin inmutarse ante los cuestionamientos de la opinión pública, no sólo por el cargo que ocupaba en diciembre de 2001 sino por su desempeño como agente de inteligencia durante la dictadura militar.
El licenciado en Ciencia Política Enrique Álvarez revista como agente de inteligencia desde la época de la dictadura militar según las versiones que así lo indican y que él nunca desmintió. En 2003, cuando faltaban seis meses para que concluyera el mandato de Reutemann, dejó el gobierno con la excusa de que se dedicaría a estudiar y perfeccionarse en el exterior. Sin embargo siguió viviendo de su cargo en la Side aunque alejado de la provincia de Santa Fe. El gobierno de Eduardo Duhalde “lo mandó al freezer”, según fuentes oficiales, donde aún permanece. En el organigrama de funcionamiento de la Side, el freezer donde fue recluido Álvarez se denomina Oficina de Análisis (pocos meses atrás el diario La Nación publicó el esquema completo). Por lo que pudo averiguar este diario, el principal trabajo que se realiza en ese sector es estudiar el contenido de los medios de comunicación, una tarea que para un espía inquieto puede resultar aburrida.
Álvarez fue el máximo responsable de los agentes que reportan al edificio de Montevideo al 2100, sede de la delegación Rosario de la Side, entre 1988 y 1995. Ésa fue la mayor jerarquía que alcanzó. Ese año fue reemplazado por Eduardo Piaggio, quien permaneció en el cargo hasta el año siguiente.
Piaggio y Álvarez siempre tuvieron muy buena relación al punto de que después de que el entonces gobernador Reutemann nombrara al segundo al frente de la Subsecretaría de Seguridad Pública, éste lo convocó a Piaggio como asesor de la misma.
A pesar de lo irritante que resultaba para las organizaciones sociales, partidos políticos de la oposición y organismos de derechos humanos, Álvarez fue el funcionario predilecto de Carlos Reutemann. “La policía no movía un pie si no le daba la orden el subsecretario de Seguridad Pública”, llegó a decir el ex ministro de Gobierno Lorenzo Domínguez. De esa manera buscó referenciar el excelente trato, casi de camaradas, que el inmediato responsable político de las fuerzas de seguridad mantenía con los jefes policiales. Esa amigable camaradería fue coronada en noviembre de 2003 con los decretos del gobernador Carlos Reutemann otorgando premios a los 14 mil policías de la provincia y un fuerte aumento salarial para los jefes.
El hecho de tener trato preferencial y línea directa con el gobernador enfrentó a Álvarez, en algunos casos más evidentemente; en otros no tanto, con los sucesivos ministros de Gobierno que no fueron pocos entre 1999 y 2003. Ocurrió con Ángel Baltuzzi, Lorenzo Domínguez y Esteban Borgonovo.
En primera fila
Al margen de los cuestionamientos que surgían por su procedencia y oficio, hubo dos hechos sobresalientes en la gestión de Álvarez como subsecretario de Seguridad Pública. El primero ocurrió en 2000 cuando por primera vez la policía santafesina reprimió, a partir de una orden política, a las familias del barrio Santa Lucía que estaban cortando la avenida de Circunvalación a la altura de Pellegrini. En esa oportunidad, Álvarez supervisó en persona la represión a las mujeres, jóvenes y niños, a ciento cincuenta metros de distancia, de impecable camisa blanca y corbata, acodado en un Renault Megane oficial y dando instrucciones mediante un handy.
La segunda oportunidad fue la represión durante la rebelión popular de 2001. Álvarez y el ex ministro de Gobierno Domínguez son el epicentro de una causa judicial en la que se investigan las responsabilidades políticas por la represión que en Santa Fe rompió todos los récords al resultar muertas siete personas bajo balas de plomo que, se sospecha, y así fue comprobado en todos los casos donde la investigación judicial avanzó, salieron de armas policiales.
Siempre atildado, de hablar pausado, un experto en mostrarse inmutable y calmo ante los debates públicos (por más que sea de la muerte de personas inocentes de lo que se esté hablando), Álvarez descubrió el cinismo del que es capaz en diciembre de 2002. En oportunidad de cumplirse el primer aniversario de la represión de 2001, y cuando la sociedad rosarina aún lloraba sus muertos, aseguró en una entrevista radial: “Para mí la policía actuó muy bien”.
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