EL GOBIERNO NEGOCIA FABRICAR AVIONES CON BRASIL
Lockheed reclama a la Argentina una deuda de US$ 70 millones por mantenimiento de aeronaves. La empresa administra una fábrica de aviones militares en Córdoba privatizada en el gobierno de Carlos Menem. El reclamo por la cancelación de esa deuda llegó a oídos del ministro Roberto Lavagna el miércoles pasado, cuando se entrevistó con el representante del gobierno de los Estados Unidos, Roger Noriega. Una salida a esa situación fue discutida en el encuentro que mantuvieron ambos funcionarios en el Palacio de Hacienda, y del que participaron con ese fin los secretarios Guillermo Nielsen y Leonardo Madcur. Hasta ahora, el Gobierno pagó 20 millones de dólares.
“El pago de esa deuda permitiría destrabar la fabricación del avión Pampa, una vieja iniciativa argentina”, señalaron en Economía. Y la idea que discuten es encarar el proyecto en forma conjunta con Brasil. Precisamente por eso ayer el tema fue incluido en el Memorándum de Entendimiento que firmaron, en el Palacio San Martín, funcionarios argentinos y brasileños en un intento por definir compensaciones para los desequilibrios comerciales.
Textualmente, el Memorando incluye el compromiso de: “Iniciar consultas tendientes a establecer el marco empresario y la proyección comercial pertinente para la coproducción de aeronaves y de material aeronáutico”. “Atrás de esto está el Pampa”, decodificaron ayer en Economía.
El comercio con Brasil tiene luces amarillas prendidas en seis sectores. Las importaciones brasileñas que registran una brusca suba en el ingreso al mercado argentino son los textiles, los calzados, los artículos para el hogar, la maquinaria agrícola, los pollos y los cerdos. Así lo señalaron, en conferencia de prensa, el embajador brasileño, José Botafogo Gon»calvez, y los secretarios argentinos Alberto Dumont (Industria y Comercio) y Jorge Taiani (Relaciones Exteriores). A esos sectores apuntó también el Memorando firmado ayer.
El sector privado local sostiene que la razón del aumento en esas importaciones es la recesión de la economía brasileña, que lleva a sus colegas de Brasil a exportar sus excedentes con precios bajos. Ayer, Dumont admitió que entregó su propuesta a Brasil para compensar los desajustes comerciales. Pero evitó detalles. “Por ahora, sólo hay un borrador”, se excusó.
Esos mecanismos abarcarían una amplia gama de medidas: desde cupos para algunos productos hasta derechos compensatorios. La idea de ambos países es negociar un menú de instrumentos que ya queden establecidos para futuros desajustes en el tipo de cambio. La posibilidad de usar herramientas de resguardo comercial se acordó en agosto en la reunión de Cancilleres del Mercosur, en Asunción.
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