EL GOBIERNO PLANTEÓ NEGOCIAR CON LA IGLESIA EL FUTURO DE LA VICARÍA CASTRENSE
El secretario de Culto, Guillermo Olivieri, dijo ayer que, “más allá de la respuesta” del Vaticano a la decisión del gobierno de anular el acuerdo para la designación del obispo castrense, Antonio Baseotto, “lo correcto” sería llegar a “un punto de negociación” con la Santa Sede.
En este sentido, Olivieri afirmó que el gobierno “no pretende polemizar” con la Iglesia y resaltó que, “más allá de la respuesta del Vaticano, lo correcto sería que lleguemos a un punto de negociación”.
En declaraciones radiales, en las que aseguró que aún no había sido recibida una respuesta formal del Vaticano al decreto presidencial, el secretario de Culto aclaró que la “decisión política” ya está tomada por la “falta de confianza del presidente (Néstor Kirchner)” en el obispo Baseotto a raíz de sus dichos dirigidos al ministro Ginés González García por su postura sobre el aborto.
En este marco, Olivieri indicó que, por ese motivo, para el gobierno “pierde virtualidad el acuerdo firmado en 1957” con el Vaticano, que establece que la designación de la vicaría castrense debe darse con el acuerdo del presidente de la Nación al candidato propuesto por la Santa Sede.
Llegado a este punto, Olivieri planteó que, más allá de lo ocurrido con Baseotto, es válido discutir la necesidad de mantener o no un acuerdo con la Santa Sede respecto a un vicariato castrense y, de hecho, indicó que, en lo personal, cree que “no tiene sentido” la existencia de ese obispado.
Al respecto, Olivieri planteó que “cada familia militar” debería poder practicar el culto que “le parezca conveniente”, pero aclaró que esta decisión se debería discutir a través del diálogo, en buenos términos y “no en medio de un conflicto entre las partes”.
Por otro lado, respecto al vínculo con la Santa Sede a partir de la situación de Baseotto, Olivieri indicó que “lo ideal” es que la negociación para encontrarle una salida a esta situación “no tiene por qué ser público ni una discusión donde uno fija posiciones a los gritos”.
Además, en sus declaraciones, Olivieri afirmó que quien diga que en la Argentina no hay libertad religiosa “comete un grave error” e incurre en una “falacia”, y aseguró que el país “ocupa uno de los primeros lugares de libertad religiosa con más de 2.800 cultos”.
“Mucho menos la Iglesia católica”, aclaró el funcionario, quien recordó que tiene “el sustento económico del Estado a través de la Constitución”, con “unos 13 millones de pesos asignados en el presupuesto nacional”.
Finalmente, Olivieri lamentó las expresiones del arzobispo de Resistencia, monseñor Carmelo Giaquinta, en su homilía por la Pascua y lo instó a mantener “prudencia” y a contribuir con “la resolución del conflicto” en torno a la situación de Baseotto.
Por su parte, el diputado socialista Héctor Polino presentó un proyecto de ley para que se suprima el obispado castrense, y para que “en ningún caso se requiera a los integrantes de las Fuerzas Armadas y de seguridad la declaración o manifestación de sus creencias religiosas”.
El legislador pidió que se deje sin efecto el acuerdo con la Santa Sede del 28 de junio de 1957, suscripto entre el entonces presidente de facto Pedro Eugenio Aramburu y el Papa Pío XII, por el cual se crean las vicarías castrenses y la asistencia religiosa a las Fuerzas Armadas.
Asimismo, “el acuerdo suscripto en 1992 entre el ex presidente Carlos Menem y el Papa Juan Pablo II, por el cual se crea el obispado castrense”.
“A partir de la denuncia de esos acuerdos cesarán en sus funciones: el obispo castrense, el obispo auxiliar castrense, los capellanes mayores y militares de cada una de las Fuerzas Armadas y quienes desempeñan funciones similares en las fuerzas de seguridad”, señaló.
Según se indicó, “el proyecto establece que en ningún caso se requerirá a los integrantes de las Fuerzas Armadas y de seguridad, sean oficiales, suboficiales, soldados o personal civil, la declaración o manifestación de sus creencias religiosas o la ausencia de las mismas”.
“Al eliminar el fundamentalismo en materia religiosa y adoptar el laicismo en las Fuerzas Armadas, estamos contribuyendo a garantizar la plena libertad religiosa, eliminando al mismo tiempo todo elemento de coacción que surge de considerar a la fe una cuestión de Estado”, indicó Polino.
Kirchner “no tiene límite”
En tanto, el líder de Recrear, Ricardo López Murphy, volvió a cargar ayer contra el presidente, cuando advirtió que Kirchner “no tiene ningún límite”. Con respecto al contrapunto con el Vaticano, señaló que “este conflicto tiene objetivamente razones sustanciales. Se podría haber manejado de una manera más sensata, equilibrada y prudente”.
“Lo que superó todo lo imaginable es cuando el presidente hace un decreto que desconoce el acuerdo internacional (con el Vaticano) y remueve obispos por su propia naturaleza. Ahí ya es traspasar un límite. El presidente tiene esa tendencia a apretar a los demás”, sentenció.
Opinó que “eso pone en perspectiva también el discurso en la Asamblea Legislativa. Dijo: «Yo desconozco los acuerdos internacionales»”.
“Ahora nos enteramos que, entre otros, con el Vaticano tampoco (los cumple). Yo creía que se aplicaba a los chilenos, que le cortamos el gas arbitrariamente”, deslizó.
Para el ex candidato presidencial, “hay que ser cuidadosos. La idea de hacer un decreto unilateral y correr al Vaticano no fue un mecanismo inteligente. Y, además, después ¿cómo se sale?. ¿Qué explicación van a decir por escrito, que el decreto no dice lo que dice?”, agregó.
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