EL GOBIERNO PONE PRESIÓN Y LOS RURALISTAS LE BAJAN EL TONO AL PARO
Luego de dar instrucciones a los dirigentes del campo sobre cómo escribir un comunicado de prensa que “no enojase al Presidente”, el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, prometió realizar un último intento para desactivar el primer paro agropecuario contra Néstor Kirchner, que Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) realizará desde el próximo sábado y hasta el martes 25. La idea del funcionario es conciliar una audiencia esta misma semana entre Kirchner, los ruralistas y la ministra Felisa Miceli.
Moreno y el subsecretario de Agricultura, el santacruceño Javier de Urquiza, se reunieron el jueves pasado en la sede de CRA con Mario Llambías, titular de esa entidad, y otros dirigentes. Tras una larga discusión quedaron claras dos cosas. De un lado, que los ruralistas prácticamente ya no cuentan con margen para negociar, porque quienes más impulsan el paro son los propios productores. Del otro, que al Gobierno la protesta le cayó de lo más incómoda, justo en momentos en que apuntaba a distender la relación con el agro a partir de la reapertura parcial de las exportaciones de carne.
Con la protesta lanzada, de todos modos, unos y otros han tratado de que la relación no descarrile. Los dirigentes de CRA se han cansado de explicar que el paro de cuatro días no apunta ni contra el Gobierno ni contra el resto de la sociedad, y que durará sólo cuatro días (algunas federaciones de CRA querían paralizar las ventas de granos y hacienda durante dos semanas) para evitar el desabastecimiento de los mercados. Ese mensaje, incluso, fue el que transmitieron los dirigentes el martes pasado al ministro del Interior, Aníbal Fernández.
“Que quede claro: no es un paro de tono ideológico. Lo que queremos hacer notar es que falta una política agropecuaria. En el Gobierno no tenemos un interlocutor válido, y vemos cómo se intervienen los mercados de la carne y el trigo de una manera que perjudica enormemente a los productores y en beneficio de los intermediarios”, repitió ayer un ruralista a Clarín. La alusión a la carne y el trigo no fue gratuita: en ambos casos Economía forzó una limitación de las exportaciones que provocó una baja de los precios al productor que no se trasladó a los consumidores.
El caso de la carne es el que más irrita al sector, porque a pesar de la reapertura de los embarques los valores del ganado no muestran síntomas de recuperación desde al abrupto bajón de casi 30% que registraron este año.
En CRA sospechan que algunos frigoríficos exportadores habrían pactado entre ellos para no subir sus pagos por los novillos pesados más allá de los 4 pesos por kilo en gancho. En el acuerdo firmado en junio con Moreno, el tope establecido fue de 4,40 pesos.
“El paro no es contra el Gobierno. Pero debemos decirle que esta política no hace más que transferir ingresos de los productores a ganancias enormes de los comercializadores”, insistió el ruralista. En el caso del trigo, tras la presión de Economía para que las cerealeras “autorregulen” sus embarques, los precios al productor cayeron de 360 a 320 pe sos la tonelada.
Ante la gestión que encaró Moreno, la cúpula de CRA mantiene un cauteloso silencio. De todos modos, avanza con los preparativos de la protesta.
Como es habitual, el termómetro del acatamiento será el Mercado de Liniers, que debería recibir muy poca hacienda el lunes y martes de la próxima semana. Anticipándose a ese escenario, en el Gobierno tampoco se quedaron quietos y este fin de semana comenzaron a llamar a “productores amigos” para que envíen su ganado y disimulen el faltante.
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