EL GOBIERNO PREPARA LAS RAZONES PARA NO VOTAR EN CONTRA DE CUBA
Se acabaron las tensiones, estamos en una nueva etapa”, le dijo Néstor Kirchner al canciller cubano, Felipe Pérez Roque, durante el raudo encuentro que ambos mantuvieron en Buenos Aires, en febrero, contaron a Clarín organizadores de aquella sigilosa reunión.
Y así es. Las relaciones entre el gobierno de Kirchner y la Cuba de Fidel Castro volvieron al buen entendimiento con que empezaron, superándose las antipatías que desató el caso de la neurocirujana cubana Hilda Molina. El Gobierno gestionó al máximo ante La Habana para que la dejara reunirse en Buenos Aires con su hijo, pero no tuvo éxito.
En las últimas semanas, fuentes de la Casa Rosada han dicho, varias veces, que la Argentina mantendrá su postura de abstención respecto a la isla en la votación de la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas, que empezó a sesionar el pasado 14 de marzo en Ginebra, y culminará el 22 de abril.
De confirmarse la posición argentina, que no afirma ni desaprueba una resolución que desde hace años se promueve en dicho foro para que expertos de la ONU controlen la situación de los derechos humanos en la isla, se repetiría lo ocurrido en 2003 y 2004. Fue el gobierno de Eduardo Duhalde el que cambió el voto de los ex presidentes Carlos Menem y Fernando de la Rúa.
Washington ha sido siempre el tácito o explícito motor de las condenas. Y todos los años emprende una fuerte campaña para convencer a los países miembros de la comisión (como Argentina) de que se unan a ellas.
Precisamente por ser de “alta sensibilidad”, el tema aquí se maneja con extremo sigilo. De hecho, cada vez que es abordado por la prensa, y sobre todo tras el sacudón del tema Molina-Quiñones (que le costó a su ministerio un pedido presidencial de renuncia para el ex jefe de Gabinete Eduardo Valdés y para el ex embajador en La Habana Raúl Taleb), Bielsa responde que trabaja en la realización de un “informe sobre Cuba que en su momento será entregado al Presidente”.
Lo cierto es que, según comentaron a Clarín fuentes oficiales, la abstención argentina se basará más o menos en las mismas razones que las de 2004: por un lado, en la evidente politización y selectividad de los casos en los debates de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU; y, por el otro, en el hecho de que para la Argentina es preferible analizar no sólo los derechos civiles sino también los sociales y económicos, lo que deja mucho que desear en numerosos países de América latina, indicaron.
En el plano económico, las relaciones Cuba-Argentina también retomaron su curso. El jueves pasado, el Banco Nación elevó al BICE la propuesta de crear un fideicomiso con Cuba, que ambos países acordaron en agosto, a la búsqueda de un intercambio de alimentos argentinos por medicinas cubanas. La decisión fue congelada, primero, por las negociaciones del canje de la deuda, y luego, por el caso Molina. En diciembre, la viceministra de Salud, Graciela Rosso, suspendió un viaje a la isla por expreso pedido de Cancillería, que también canceló la constitución de una comisión mixta con su par cubana. Pero ahora todo ello arrancó de nuevo.
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