EL GOBIERNO PRESENTÓ EL CANJE DE DEUDA Y RATIFICÓ QUE NO HABRÁ MEJORAS EN LA OFERTA
Hace 478 días, en Dubai, en los opulentos Emiratos Arabes Unidos, el ministro Roberto Lavagna le hablaba al mundo, oficialmente por primera vez, de la propuesta global para que la Argentina dejara de estar en default. Era el inicio de un largo y tortuoso camino. Hoy el Gobierno encara otro, más corto pero igualmente arduo: lanza oficialmente en el Ministerio de Economía el canje de títulos, que arranca el viernes y podría terminar con tres años de cesación de pagos.
Roberto Lavagna defendió con mucha fuerza la propuesta de quita. Volvió a decir que “la propuesta es sustentable” y afirmó que el Gobierno no quiso “repetir errores del pasado, cuando Argentina ignoró su propia capacidad de pago para lograr una rápida aceptación de los acreedores”.
Subrayó que “nadie puede tomar como un premio” una aceptación del canje porque “el costo que el país está pagando es muy alto y no es recomendable para nadie”.
Las críticas para las pasadas administraciones fueron precisas. En un dardo para las administraciones de Menem y De la Rúa, el ministro dijo que “nunca se hubiera llegado al default si se hubieran tenido en cuenta los crecientes desequilibrios macroeconómicos que se registraron en el país desde la segunda mitad del año 1994”.
Sobre el recordado anuncio del default en diciembre de 2001 que hizo el entonces presidente, Adolfo Rodríguez Saá, dijo que ese pronunciamiento “nunca debió ser festejado”.
Antes, había estado la exposición técnica que realizó el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, quien se encargó de poner en palabras el optimismo que reina en el Gobierno: que “el mercado dará vuelta está página de la historia” y aceptará mayoritariamente la propuesta argentina.
El secretario de Coordinación, Leonardo Madcur, y el subsecretario de Financiamiento, Sebastián Palla, participaron junto a Nielsen desde las 16.10 de la explicación ante empresarios, banqueros e inversores los alcances de la propuesta de canje.
El optimismo que se deslizó durante la presentación chocó con la cautela que expresó Nielsen de cara al futuro, cuando afirmó que aún después de la salida del default el nivel de deuda de la Argentina “será muy alto”. Y remarcó en ese sentido que el trabajo del Gobierno deberá apuntar a bajar ese nivel de endeudamiento.
Gran parte de los detalles que se fueron confirmando en el microcine del Palacio de Hacienda, sin la presencia del periodismo pero con casi un centenar de selectos invitados, son los mismos que Lavagna había mostrado en Dubai.
Los títulos en default suman 81.800 millones de dólares. La quita rondará, según el nivel de aceptación, entre el 49% y el 53% del monto nominal, una reducción inédita.
La mayoría de los analistas coincide en que la aceptación a la oferta argentina estará cerca del 70 por ciento, algo que para la administración Kirchner tendría un sabor parecido al de misión cumplida.
Sin embargo, hoy volvieron a escucharse voces críticas del sector más duro del FMI, que exige un piso del 75%. El representante en el FMI de Italia, uno de los gobiernos más reticentes a la oferta de la Argentina para salir del default, Pier Carlo Padoan, insistió en esa postura y volvió a acusar a la gestión del Gobierno de no haber tenido “buena fe” en la negociación.
“Aunque no hay un número mágico, debería estar claro que si la tasa de participación de los acreedores es menor al 75 por ciento, no se puede decir que el problema de la deuda se haya resuelto”, manifestó Padoan en una entrevista publicada por el periódico Il Sole 24 Ore.
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