EL GOBIERNO QUIERE BAJAR A 16 AÑOS LA EDAD MÍNIMA DE LOS ELECTORES
La intención del Gobierno es que el proyecto sea girado en la brevedad al Senado, dado que recaería en la Comisión de Asuntos Constitucionales que preside Cristina Kirchner, quien se comprometió a comenzar pronto su tratamiento.
El Gobierno busca con el proyecto sumar al electorado una masa de votantes ajenas a las estructuras partidarias, que le permitiría enfrentar, de ser necesario, al duhaldismo en la provincia de Buenos Aires.
Según informó La Nación la inicitiva fue propuesta por el senador riojano, Jorge Yoma, bajo el argumento de que “si les exigimos a los menores de 16 años que tengan obligaciones y les vamos a imponer sanciones penales cuando delincan, también debemos darles la posibilidad de elegir a las autoridades que los gobiernen”.
La propuesta fue analizada hace diez días en una reunión realizada en la Casa Rosada de la que participaron además del presidente Néstor Kirchner y el Jefe de Gabinete Alberto Fernández, la senadora Cristina Fernández, el titular de la banca de senadores del PJ, Miguel Pichetto y el propio Yoma.
La intención es que los casi 1.500.000 jóvenes que se sumarían al electorado, se rigan bajo el mismo sistema que engloba a los mayores de 70, franja en el que el voto no es obligatorio.
En Brasil los menores de entre 16 y 18 están habilitados a votar desde la Reforma Constitucional de 1988.
Dudas en la oposición
“Un proyecto de estas características no puede ser analizado individualmente, sino dentro de un contexto de reforma política integral. En este punto, el Gobierno está en deuda”, opinó el senador radical Ernesto Sanz (Mendoza).
“Antes de avanzar con una propuesta de rebajar la edad para votar, yo apostaría primero a una efectiva educación cívica entre los jóvenes. No sería responsable aprobar una ley y largar a la calle a miles de nuevos votantes si previamente estos jóvenes no han recibido la educación adecuada”, agregó.
Para el senador salteño de Recrear Ricardo Gómez Diez las leyes electorales requieren de una mayoría especial en el Congreso, por lo que consideró que “es de esperar que este proyecto sea fruto del consenso y que se inscriba dentro del diálogo que el Gobierno ha decidido abrir con la oposición.”
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