EL GOBIERNO QUIERE CONSTRUIR UN CENTRAL ELÉCTRICA SOBRE EL PARANÁ
El Gobierno considera que si no hay nuevas inversiones la Argentina podría quedarse sin electricidad en 2007. Por eso, planea la construcción de una central de generación de energía de ciclos combinados a orillas del río Paraná. La obra, que costará unos 400 millones de dólares, deberá ser financiada por las propias empresas del sector y estar funcionando dentro de dos años y medio. Así lo dispone la resolución 712, firmada el viernes pasado por el secretario de Energía, Daniel Cameron, que será publicada entre hoy y mañana en el Boletín Oficial.
El texto dice claramente que, pese al optimismo que transmite en los medios, el Gobierno está preocupado por eventuales apagones si no se invierte: “Ante la situación del mercado eléctrico mayorista (MEM) no es previsible la concurrencia en el corto plazo de capitales de riesgo que realicen las inversiones necesarias para favorecer la readaptación del MEM, provocando además el potencial riesgo de desabastecimiento”, sostiene.
La medida establece la creación de un fondo de 2000 millones de pesos destinado a construir la referida usina cerca del gasoducto que hará Techint en el Nordeste, más una línea de transmisión de electricidad u otro gasoducto (podrían ser ambos, dicen en el Gobierno). La propuesta es invitar a las empresas generadoras a aportar los fondos y convertirse en accionistas.
Quién paga
¿Por qué se hará, en momentos en que falta gas, una central que funciona con ese fluido? Dadas las urgencias, es la obra que demora menos tiempo. Aunque lo ideal, razonan en la Secretaría de Energía, sería que la Argentina no dependiera tanto del gas.
¿Por qué sobre el río Paraná? Hay dos razones: la refrigeración de las usinas y la cercanía del gasoducto del Nordeste para no sobrecargar caños ya saturados. Hasta aquí, las intenciones. Pero el proyecto esconde, una vez más, fricciones entre el Estado y los privados. Aún no lo dicen en público, pero en las empresas han interpretado que, en rigor, no se trata de una amigable invitación a invertir, sino que se intentará destinar al proyecto parte del dinero que el Estado les debe por los desfases de precios.
Así lo entendieron tras varias reuniones con el Gobierno. “Es un ahorro forzoso. Para que invirtamos nos tienen que dar algo más que la situación actual, con precios pesificados y déficit. No vamos a comprometer nuestra deuda. Lo ganado, bien ganado está. Lo único que podríamos poner es parte de un aumento de tarifas”, se quejaron en una de las compañías.
En el Gobierno niegan que sea ése el objetivo. “No es así. Les han informado intencionadamente mal -dijeron a LA NACION-. Esto es a futuro, no tiene nada que ver con la deuda.”
La crisis energética continúa preocupando al Gobierno, en momentos en que el programa de uso racional de la energía (PURE) ha logrado atenuar la demanda eléctrica, pero no la ha bajado. Por el contrario, según cifras dadas a conocer ayer por la Fundación para el Desarrollo Eléctrico (Fundelec), el consumo subió el mes pasado, en todo el país, un 6,8% en relación con junio de 2003.
Y si bien aún no hay resultados concretos del PURE, en las empresas ya anticipan que la demanda en los hogares, al contrario de lo que se esperaba, también creció, al menos un dígito. Una lectura optimista dirá que, en todo caso, creció menos que en marzo, cuando el aumento llegaba al 12 por ciento.
El consuelo no alcanza a conformar las pretensiones iniciales del plan: disminuir un 5 por ciento el consumo domiciliario.
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