EL GOBIERNO RATIFICA QUE LLEVARÁ EL CASO BASEOTTO A CANALES DIPLOMÁTICOS
La nutrida delegación que acompañó al presidente Néstor Kirchner al Vaticano para asistir a la asunción formal del papa Benedicto XVI regresó esta mañana al país. Y con apenas algunas palabras, el Gobierno ratificó la estrategia a seguir para bajarle el tono a uno de los casos más conflictivos que tuvo que afrontar en los últimos tiempos: el de la separación del vicario castrense Antonio Baseotto. El ministro del Interior, Aníbal Fernández, ratificó que el tema deberá resolverse “con la tarea diplomática”.
Fernández, en un breve contacto con la prensa poco después de bajar del avión que había partido de Roma, sostuvo que el saldo del viaje fue “positivo”.
“Asumía Benedicto XVI y era un hecho fabulosamente importante para la sociedad argentina, que es inmensamente católica. El viaje es muy positivo”, afirmó.
El diálogo con los periodistas pronto rumbeó hacia el caso Baseotto. Entonces, Aníbal Fernández ratificó la estrategia oficial. “El tema hay que resolverlo aquí. De ese tema no deberíamos hablar más. No hay más que hablar. Las cosas deberán concluirse con la tarea diplomática”, expresó.
¿Cuál es esa estrategia? La que delineó Fernández en esas pocas palabras: no levantar más polvareda alrededor del tema. El Gobierno emprenderá la búsqueda de una solución mediante negociaciones de máxima discreción con el Vaticano. La estrategia se afirmó durante el viaje a Roma.
Las gestiones para recomponer relaciones con las autoridades de la Iglesia Católica serán encaminadas a través de dos funcionarios: el secretario de Culto, Guillermo Oliveri, desde Buenos Aires, y el embajador en la Santa Sede, Carlos Custer, desde Roma.
Además, se le adjudica un papel clave para llegar a buen puerto al nuncio apostólico Adriano Bernardini, quien por su cargo ejerce la representación diplomática del Papa en el país.
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