EL GOBIERNO RECHAZÓ CRÍTICAS DE LA IGLESIA
El Gobierno nacional rechazó ayer las críticas del arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge Bergoglio, por “la distribución injusta de la riqueza” que se mantiene en el país y advirtió que se necesita “no tanto los que diagnostiquen sino los que se suban al bote para acompañar a remar”.
“Todo lo que se pueda ver como la deficiencia de lo que existe lo conocemos y muy bien, y nos duele como le duele a monseñor Bergoglio. Intentamos conseguir las soluciones en el plazo más corto”, destacó el ministro del Interior, Aníbal Fernández, en una conferencia de prensa en la Casa Rosada.
En un documento que se difundió anteayer, al término de la peregrinación anual a la Basílica de Luján, Bergoglio sostuvo que más allá de la recuperación económica “en nuestra realidad cotidiana se mantiene la distribución injusta de la riqueza, continuando su tendencia a concentrarse en los niveles de mayor poder y riqueza”.
Y agregó: “Sin que los esfuerzos planteados desde las medidas oficiales logren cambiar este sentido que como sociedad nos humilla y nos mortifica”.
El ministro del Interior afirmó que el presidente Néstor Kirchner “nunca dijo ‘tengo el tema resuelto'” respecto a la desigualdad social, y remarcó que en los dos años y medio de gestión “disminuyó a la mitad la indigencia y se redujo casi en 20 puntos la pobreza”.
“El Presidente dice que estamos en el infierno y que aspira terminar su mandato entrando al purgatorio. No está dejando de reconocer que esto es un trabajo duro y necesario de llevar adelante”, agregó.
También Fernández replicó la advertencia que hizo el obispo auxiliar de Buenos Aires, Jorge Lozano, a tres semanas de las elecciones respecto de que “a veces priman más los intereses de campañas momentáneas por sobre lo que la gente necesita”, y reclamó “mayor responsabilidad” a la clase dirigente.
“El Gobierno nunca se ha detenido de tomar decisiones que le importan a la gente. Para eso hay que trabajar 16 o 18 horas por día y hacer viajes al Paso de Jama de allí a Brasilia y después a San Francisco y Buenos Aires en veinticuatro horas”, dijo Fernández recordando el viaje presidencial de la semana pasada que alternó obligaciones de política exterior con la campaña electoral.
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