EL GOBIERNO RECONOCE SU INTENCIÓN DE NEGOCIAR UN ACUERDO CON EL FMI
El Gobierno argentino expresó oficialmente ayer ante la asamblea del FMI su decisión de negociar un nuevo acuerdo, aunque no precisó en qué momento podría hacerlo.
Además, ratificó su compromiso de formular una propuesta para atender la situación de los acreedores que no aceptaron el canje de la deuda en default. Pero lo condicionó a contar primero con el apoyo de un programa con el organismo.
Aunque el ministro de Economía, Roberto Lavagna, está en esta ciudad desde el viernes, esas definiciones no llegaron por boca suya.
Fue a través de un discurso que leyó su colega de Chile, Nicolás Eyzaguirre, en representación de Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay, Perú y Uruguay. El texto, divulgado en inglés, incluye una introducción general y luego contiene capítulos específicos elaborados por los gobiernos de cada país.
El bloque sobre la Argentina contiene un párrafo que dice textualmente: “El gobierno aspira a lograr apoyo financiero del FMI para su programa económico y espera formular una estrategia de futuro para el tema de los holdouts en el contexto de un programa con el Fondo”.
El comentario tuvo de inmediato un fuerte impacto mediático. Pero Lavagna evitó dar mayores precisiones sobre los objetivos del Gobierno en este tema. Se limitó a difundir una breve comunicación escrita: “Los mercados han hablado favorablemente sobre la reestructuración de la deuda argentina, que está concluida”.
Y añadió: “Argentina ya ha salido a los mercados a obtener financiamiento exitosamente”.
Así el ministro sugirió que la discusión sobre los holdouts está muy acotada por el resultado final del canje, que considera exitoso.
Pero su sigilo dejó flotando más de una interpretación. La principal es que el Gobierno condiciona una propuesta a los holdouts a tener primero un acuerdo con el FMI.
Es decir, no aceptaría que este punto sea una de las condiciones para llegar a un acuerdo. En cambio, intentaría involucrar al organismo en la búsqueda de una solución definitiva.
Así lo admitió anoche a Clarín una alta fuente de la delegación argentina que está aquí en Washington. Además, reveló que Lavagna había abordado estas cuestiones en un encuentro que mantuvo el viernes por la noche con el jefe del Fondo Monetario, Rodrigo Rato.
Pese a las desmentidas previas, la reunión se concretó. Fue en el despacho de Rato y se extendió mucho más que lo previsto.
Allí se analizó la situación argentina y se evaluaron las alternativas para normalizar la relación con el Fondo Monetario. Sin embargo, no significó un inicio de las negociaciones, según las fuentes del ministerio de Economía.
En rigor, la intención del Gobierno es buscar un programa para refinanciar los vencimientos de 2006, ya que los de este año estarían cubiertos con la colocación de Boden 2015 que está pendiente, por hasta 2.000 millones de dólares.
De todos modos, en el Palacio de Hacienda aseguran que si no se lograra un acuerdo con el FMI para 2006, igual se podría conseguir financiamiento en el mercado de deuda. Y ponen como ejemplo la cantidad de propuestas para emitir bonos que recibió en estos días el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, durante las reuniones que mantuvo con los principales bancos de inversión.
En relación con este punto, la breve declaración de Lavagna de anoche también tendría un objetivo adicional: responder a algunos funcionarios del FMI que —como reflejó Clarín en su edición de ayer— consideran que la Argentina tendrá que negociar un programa porque se le hará muy oneroso seguir financiándose en los mercados: estiman que debería pagar tasas superiores al 8 por ciento anual para cancelar deuda por la cual el organismo le cobra 4% al año.
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