EL GOBIERNO REDOBLA LA PRESIÓN SOBRE GANADEROS
El ganado no baja y la carne -salvo contados retoques- tampoco. En este contexto, el ministerio de Economía advirtió a los empresarios del sector que no se devanen los sesos buscando fórmulas para que el Gobierno revise la prohibición de las exportaciones de carne. “Hasta que no baje el precio en la carnicería no hay posibilidades de un acuerdo”, fue el mensaje que surgió desde el Palacio de Hacienda, según publicó Clarín.
De esta manera, Economía redobló su presión hacia la cadena de ganados y carnes para que corrija la baja de los precios de la carne en el mostrador, y que hoy se aproximan a los 8,80 pesos por kilo en el promedio de los cortes, según relevamientos de las asociaciones de consumidores.
Hasta el momento, este tipo de advertencias no surtió el efecto buscado por las autoridades, como así tampoco impactaron el cierre de las exportaciones dispuesto el 8 de marzo y el llamado del presidente Néstor Kirchner para que los consumidores dejen de comprar carne si el alimento no baja de precio.
Pese a ello, desde Economía redoblaron la apuesta: nada se negocia hasta que se constaten bajas efectivas. Así, los funcionarios descalificaron versiones que daban cuenta de un inminente acuerdo para reanudar los embarques, y que habrían surgido a partir de gestiones entre el subsecretario de Agricultura, el santacruceño Javier De Urquiza, y los grandes frigoríficos del Consorcio ABC. En la oficina del citado funcionario confirmaron la existencia de esos contactos, pero también negaron la cercanía de un acuerdo.
Las operaciones en Liniers, el mercado que marca los precios de referencia para el ganado, anteayer fueron normales luego de un lunes agitado: ingresaron 9.200 cabezas que cotizaron con leves subas en los novillos y bajas también tibias en los animales más livianos.
Tampoco aquí parece haber hecho mella la fuerte ofensiva oficial contra el mercado de hacienda, que se expresó en la amenaza de suspensión contra once casas consignatarias y, más contundente, la decisión de no renovar la concesión del predio de Mataderos, vigente desde 1992. Por cierto, el kirchnerismo promete impulsar en la Legislatura porteña un proyecto que dispone el traslado de Liniers. Lo más seguro es que deba instalarse en San Vicente.
Pero, ¿por qué no bajan los precios si -se supone-, la prohibición de vender al exterior debería provocar una elevada sobreoferta de carne hacia el mercado interno? La respuesta a este interrogante fue brindada por funcionarios y empresarios. Y dicen que es porque las exportaciones no se han detenido. En rigor, tampoco se han producido todavía despidos y suspensiones en el sector. No se sabe si fue un gesto premeditado del Gobierno, o si se trató de un error. Lo cierto es que la mayoría de los frigoríficos que exportan, en los pocos días que mediaron entre el anuncio de Kirchner sobre la veda exportadora y la publicación de la resolución correspondiente en el Boletín Oficial, logró presentar una gran cantidad de contratos de preembarque y sus correspondientes cartas de crédito. Y la norma tenía un artículo bien clarito: todos los compromisos previos se respetarían.
En este contexto, las plantas de faena tienen la canilla abierta para exportar por lo menos durante un mes más, aunque algunas fuentes estiran ese plazo a tres o cuatro meses.
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