El Gobierno se aleja de la pelea de Solá y el duhaldismo por los cargos provinciales
Falta medio año para las elecciones legislativas, tiempo suficiente para que lo que se teja hoy se desteja más adelante. Pero en un panorama aún borroso, algunas imágenes van cobrando nitidez. Por ejemplo, la posibilidad de un acuerdo entre el kirchnerismo y el duhaldismo para integrarse en una sola lista de candidatos a senadores y a diputados nacionales.Con la decisión del Gobierno de postular a Cristina Kirchner en la provincia de Buenos Aires —como anticipó Clarín el 7 de abril pasado— los seguidores del ex presidente Eduardo Duhalde quedaron con poco margen de maniobra, según admiten a la luz de las encuestas que favorecen a la senadora.De esa composición de lugar parece surgir la estrategia de aceptar sumarse con más resignación que entusiasmo a las listas del kirchnerismo (tratando de ubicar la mayor cantidad posible de candidatos), pero no retroceder en sus ansias de derrotar al gobernador Felipe Solá y mantener el poder territorial.Para eso piden a gritos que Solá convoque cuantos antes a elecciones internas para definir candidaturas a cargos legislativos en la provincia y en los municipios. Ayer lo hizo Osvaldo Mércuri: "Tiene la obligación de convocar a internas y deben ser antes de las nacionales". Creen que en una interna le ganan con comodidad al gobernador.Quizás Solá tenga la misma presunción, porque de sus pasos se desprende que busca evitar una interna y, sobre todo, alentar una ruptura entre el kirchnerismo y el duhaldismo, que lo deje a él solo del lado del Presidente.Pero por lo que Clarín pudo sondear en la Casa Rosada, no hay mucho ánimo de meterse en la discusión por los cargos provinciales y distritales, que dicen debe quedar circunscripta a Duhalde y Solá. "Ese es un problema que debe resolver el peronismo bonaerense", le dijo a este diario un alto funcionario del Gobierno.El razonamiento en el oficialismo es que, si el duhaldismo da por perdida la batalla por los cargos nacionales —con los que Kirchner busca plebiscitar su gestión— y a cambio pide neutralidad en su pelea con Solá, no hay muchos argumentos para negársela, más aún cuando eso no le depararía muchas ganancias.Eso sí, si finalmente toma una posición abstencionista, el Gobierno exigirá al duhaldismo que si le gana también le garantice la gobernabilidad a Solá.Igual, el duhaldismo espera un gesto oficial para saber si tendrá que ir a una interna con Solá, antes de sentarse a hablar con el kirchnerismo de la conformación de las listas de senadores y diputados nacionales.Por eso, quizás, todos digan que falta mucho para definir candidaturas. Lo dijo ayer mismo el jefe de Gabinete, Alberto Fernández. "Creo que queda mucho por delante y si el Presidente necesita hablar con el ex presidente y bueno… lo hará como lo ha hecho en otras ocasiones", afirmó. Algunos, a esta altura de los acontecimientos, no se imaginan la escena de Néstor Kirchner sentándose con Duhalde para armar las listas. El jefe de Gabinete, al menos, expresó ayer su intención de que la gente "vea la firme decisión del Gobierno de cambiar las reglas de la política. En función de eso actuaremos y en función de eso no sé si el Presidente hablará o no hablará, eso ya es una cuestión del Presidente con el ex presidente".
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