EL GOBIERNO SUSPENDE HASTA NUEVO AVISO EL ACUERDO CON EL FONDO
Tanto el Tesoro de Estados Unidos como el propio Fondo Monetario Internacional sabían que una de las opciones que estaba evaluando el Gobierno argentino era presentar la oferta a los acreedores sin haber terminado la negociación sobre la tercera revisión. Es por eso que la suspensión de las negociaciones anunciada por el ministro de Economía, Roberto Lavagna, el viernes por la noche no los sorprendió demasiado.
Lo que más preocupa ahora en Washington es si la estrategia del presidente Néstor Kirchner prevé seguir pagando los vencimiento del Fondo pese a que, sin la tercera revisión aprobada, la Argentina no recibirá mas desembolsos. La pregunta es si Argentina utilizará o no sus reservas para cubrir los vencimientos de los próximos meses que suman en total 1.800 millones de dólares.
Este tema también debería interesarle a los acreedores. De hecho, si la tercera revisión no es aprobada, y Argentina comienza a gastar sus reservas para pagarle al FMI, se reduce casi a cero la posibilidad de que haya un pago cash o una mejora en la oferta para ellos, por más mínima que sea. De hecho uno de los objetivos de la estrategia puesta en marcha con el anuncio de Lavagna es hacerles comprender a los acreedores que pese a que vinieron haciendo lobby para que el Tesoro y el FMI no aprueben la tercera revisión, la no aprobación puede ir al final en contra de sus propios intereses.
Si ayer el subsecretario del Tesoro, John Taylor, y la segunda del Fondo, Anne Krueger, salieron a jugar al golf juntos como lo hacen casi todo los sábados, sin duda que la discusión giró en torno a los diferentes escenarios que se abrieron tras el anuncio de Lavagna.
“Tanto el Tesoro como el Fondo estaban informados de nuestra posición”, dijo a Clarín una fuente argentina que pidió no ser identificada. “Lo que no les hemos dicho es si vamos a pagar o no. Esa decisión la tomara el presidente Kirchner llegado el momento”, agregó.
El Gobierno tiene planeado lanzar el road show, es decir la gira para presentar la oferta a los acreedores a fines de agosto en cuanto la Comisión de Bolsa y Valores de EE.UU. (SEC en inglés) le dé la luz verde. La gira comenzara con una presentación en Buenos Aires, seguirá en Tokio, luego incluirá varias capitales europeas y finalmente terminará en Nueva York.
Muy frustrados por la falta de progresos y la manera en que el Fondo estaba “arrastrando los pies”, el Gobierno suspendió las negociaciones con el Fondo porque no querían que interfirieran con el road show.
La oferta que el Gobierno presentará a los acreedores y que prevé una quita del 75% está basada —sin embargo— en un análisis de sustentabilidad que prevé la refinanciación de la deuda que Argentina tiene con el FMI.
Si la tercera revisión no es aprobada, el llamado roll over se suspende, lo que creará dudas entre los acreedores sobre la capacidad de pago de Argentina.
“Uno de los escenarios es que al terminar el road show, el Gobierno postergue la fecha límite en que los acreedores podrán hacer el cambio de los bonos viejos por los nuevos. Ese tiempo adicional podría ser utilizado para reanudar la negociación con el Fondo esta vez sin las resistencias de los acreedores, quienes habría comprendido que les conviene más que haya tercera revisión”, dijo la fuente
“Otro de los escenarios es que Kirchner anuncie que utilizará toda la capacidad de pago que tiene la Argentina para pagarle al Fondo y de esa manera terminar con la dependencia que nuestro país ha tenido siempre con esa institución”, agregó.
Durante una entrevista telefónica, el copresidente del Comité Global de Tenedores de Deuda de la Argentina (GCAB, en inglés), Hans Humes, no se mostró muy preocupado. Reconoció que habían hecho lobby en los países que conforman el grupo de los siete “Están divididos, Hay cinco que nos apoyan, y dos que se abstienen”, dijo.
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