EL GOBIERNO URUGUAYO ADVIRTIÓ QUE LOS CORTES SUPERARON SU PACIENCIA
El canciller uruguayo, Reinaldo Gargano, criticó ayer con extrema dureza los cortes de ruta que bloquean la frontera en las ciudades entrerrianas de Gualeguaychú y Colón. En tanto, en un día signado por la confusión, la Corporación Financiera Internacional del Banco Mundial (BM) debió salir desmentir la suspensión de su crédito para las dos plantas celulósicas que se construyen en Fray Bentos. Horas antes, la errónea difusión del freno al millonario préstamo había sido interpretada por la Casa Rosada como un respaldo a la posición argentina.
“Habrá que atenerse a las consecuencias. Cada uno sabrá el camino a seguir”, aseguró Gargano, quien agregó: “Los cortes rebasaron todos los límites de la paciencia que se puede tener respecto del daño material que ocasionan”.
Aunque admitió que la Argentina puede no estar conforme con el funcionamiento de las empresas Botnia (Finlandia) y Ence (España), insistió en que “eso no da derecho a interrumpir el tráfico” con Uruguay.
Además, Gargano ratificó la intención uruguaya de que el diferendo por las pasteras se dirima en el Mercosur: “Ya emprendimos un camino, que es el de esperar que los organismos internacionales se pronuncien”.
“El Mercosur tiene un organismo, el Consejo del Mercado Común, que debe ser convocado a pedido nuestro urgentemente para este tema”, enfatizó el canciller charrúa.
Luego rehusó replicar al ministro del Interior, Aníbal Fernández, quien, al criticar el rol de Tabaré Vázquez en las negociaciones con Botnia, había asegurado que el presidente uruguayo “no tiene poder”. Según Gargano, “esas cosas no merecen comentarios de parte del canciller ni de ningún alto funcionario de mi gobierno”.
Puentes rotos
El martes pasado, la asamblea ambiental de Colón se sumó a los cortes que hace una semana retomaron los vecinos de Gualeguaychú, detonando la réplica del gobernador de Entre Ríos, Jorge Busti.
A un tris del comienzo del éxodo turístico por Semana Santa, los accesos a Fray Bentos y Paysandú quedaron bloqueados, activando la alarma de empresarios turísticos uruguayos. El paso fronterizo entre Concordia y Salto es el único que está abierto al tránsito.
Por eso, Busti les pidió a los vecinos que “reflexionen, ya que lo único que hacen es perjudicar” los intereses del país en las negociaciones que apuntan a “paralizar la construcción de las papeleras y hacer un estudio de impacto ambiental”.
A su vez, el Banco Mundial salió a desmentir que haya decidido suspender su crédito por 400.000.000 de dólares para las dos plantas productoras de celulosa.
Es que, desde la Jefatura de Gabinete, a cargo de Alberto Fernández, se difundió una noticia tomada de la cadena BBC (Londres) en la que se anunciaba que la entidad crediticia había suspendido el crédito.
Un comunicado de la Gobernación entrerriana difundió, poco después, que el propio presidente Néstor Kirchner se había comunicado telefónicamente con Busti para anunciarle la novedad. En la Casa Rosada no confirmaron ni negaron ese dato.
Sin embargo, voceros del BM se sorprendieron y, horas después, la entidad emitió un comunicado en el que aclaró: “La Corporación Financiera Internacional confirma que continúa con su proceso de evaluación para financiar las plantas de celulosa en el río Uruguay”.
A las confusas informaciones se sumaron los dichos del vicegobernador de Entre Ríos, Pedro Guastavino, quien también hizo el anuncio de la suspensión del crédito tras haberse comunicado con el jefe de Gabinete.
No obstante, hubo malas noticias para Botnia: el banco holandés ING Group decidió no otorgar un crédito pedido por la empresa finesa para las obras en Fray Bentos. La entidad crediticia ni siquiera considerará el planteo, según una respuesta escrita que envió al Centro de Derechos Humanos y Ambiente (Cedha).
La decisión de la filial holandesa de ING Group responde a un pedido planteado hace un mes por el Cedha, que dirige la abogada Romina Picolotti, y la propia provincia de Entre Ríos.
La presentación alertó sobre “el incumpliendo de las pasteras de los Principios de Ecuador, asumidos por unos 40 bancos internacionales, comprometiéndose a invertir responsablemente y guiados por políticas de salvaguardia ambiental y social del BM”.
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