EL GOBIERNO Y LA IGLESIA CRUZARON FUERTES GESTOS DE ACERCAMIENTO
La presentación de un compendio de los documentos de los obispos de las últimas décadas sobre la situación nacional en el marco del aporte del catolicismo al retorno y la consolidación de la vida democrática permitió ayer que el Gobierno ensayara gestos de acercamiento a la Iglesia. La principal señal en ese sentido fue la presencia en el acto —que encabezó el presidente del Episcopado, cardenal Jorge Bergoglio— del mi nistro del Interior, Aníbal Fernández, y sus pródigas declaraciones conciliadoras.
Pero eso no fue todo. El titular de la cartera política se reunió tras la presentación con el vicepresidente segundo del Episcopado, monseñor Agustín Radrizzani; el secretario general, monseñor Sergio Fenoy, y el presidente de la Pastoral Social, monseñor Jorge Casaretto. El vocero del Episcopado, presbítero Jorge Osterheld, reveló que durante la charla Fernández dejó en claro “la disponibilidad del Gobierno al diálogo y la necesidad de dialogar” con los diversos actores.
Las palabras y los gestos del ministro se interpretaron como pasos previos hacia un encuentro —que se cree próximo— entre el presidente Néstor Kirchner y Bergoglio. El diálogo entre ambos está interrumpido desde hace más de un año y medio. De hecho, fuentes oficiales dejaron trascender que la presencia de Fernández obedeció a un expreso pedido de Kirchner. Pero el ministro fue prudente: “No le manejo la agenda a Kirchner”, señaló.
La relación entre el Gobierno y la Iglesia se deterioró hace un año cuando el presidente de la Nación echó por los diarios al obispo castrense, Antonio Baseotto, por sus duras críticas al ministro de Salud, Ginés González García. La tensión recrudeció en noviembre cuando Kirchner criticó un documento de los obispos —donde éstos denunciaban “el escandaloso crecimiento de la desigualdad”— y los acusó de actuar como un partido político.
Precisamente, ayer, Bergoglio aclaró los alcances de los documentos de la Iglesia. Dijo en su discurso que “no son un diagnóstico desde las ciencias humanas”, ni pretenden “aportar soluciones técnicas, sino despertar las conciencias en orden a la consecución del bien común”. Por eso, consideró que “es muy importante utilizar una adecuada hermenéutica en su comprensión” y señaló que puede instrumentárselos mediante “un reduccionismo fragmentario que desnaturaliza el mensaje constructivo y profético”.
A la presentación también asistió el ex presidente Raúl Alfonsín —a quien Bergoglio acompañó hasta la puerta del salón—; el senador oficialista José Pampuro —cuya presencia también se leyó como parte del acercamiento del Gobierno—; la diputada Hilda González de Duhalde; el ex senador Antonio Cafiero; y el dirigente del ARI Enrique Olivera, entre otros. En primera fila, también estaban el secretario y el subsecretario de Culto, Guillermo Oliveri y Osvaldo Grossman.
El compendio —titulado “Iglesia y Democracia en la Argentina”— contiene una selección de los documentos del Episcopado agrupados en cuatro grandes temas. Arranca con el documento Iglesia y Comunidad Nacional, de 1981, que abonó el retorno a la democracia.
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