EL GOBIERNO YA DECIDIÓ QUE SE PROVEERÁ DE RADARES NACIONALES
Luego de varios años de indefinición y controversias alrededor de este millonario negocio, el Gobierno decidió impulsar el demorado plan de radarización a partir de la construcción de los radares en la Argentina y por empresas nacionales. Para ello, destinará en una primera etapa 236 millones de pesos, unos 80 millones de dólares.
El ministro de Defensa, José Pampuro, le confirmó a Clarín que “ya está tomada la decisión política” de obtener los radares de uso militar a partir de un “desarrollo nacional” , siguiendo expresas directivas del presidente Néstor Kirchner.
El desarrollo de los radares será confiado a la empresa estatal Investigaciones Aplicadas (INVAP), cuya sede en Bariloche será visitada precisamente hoy por Pampuro. Defensa quiere que se sumen al proyecto otros actores, como el Instituto Balseiro y el Instituto de Investigaciones Científicas y Técnicas de las Fuerzas Armadas (CITEFA) ya que no hay experiencia local en la producción de estos aparatos.
Para avanzar, el Gobierno dejará sin efecto el decreto 145/96, que llamó a una licitación internacional para adquirir el sistema de radares “llave en mano”.
En esa licitación para la compra de 26 radares participaron los gigantes mundiales del sector. Se hizo en el final del gobierno de Carlos Menem y ganó la estadounidense Northrop; pero la francesa Thomson impugnó el concur so y en 2000 la Justicia le dio la razón: los funcionarios menemistas habían adecuado los bienes a adquirir a la oferta de la empresa ganadora. El Congreso ya había aprobado el desembolso de US$ 183 millones; pero terminada la polémica judicial, el default dejó en suspenso el llamado a una nueva licitación.
Ahora, Defensa tiene casi listo el borrador del nuevo decreto, que sería enviado esta semana a la Secretaría Legal y Técnica. Pampuro cree que Kirchner podría firmarlo antes de fin de año.
La norma deja de lado la anterior denominación de “Plan Nacional de Radarización” para hablar de un “Sistema Nacional de Vigilancia y Control Aeroespacial” (SINVCA). Muchas de sus especificaciones referidas a la Defensa estarán amparadas por el “secreto militar”.
La Fuerza Aérea vería ventajas en este desarrollo con INVAP por la posibilidad de compartir la patente de los radares “made in Argentina”. Por eso, se dice que empujó en forma considerable para cristalizar la iniciativa.
INVAP fabrica reactores nucleares —ha exportado a Australia y Egipto—, y satélites. Días atrás, por ejemplo, el Gobierno anunció la construcción de un satélite de telecomunicaciones que será desarrollado por INVAP.
Esta empresa ya trabaja en la construcción de 11 radares secundarios de uso civil —controlan el tránsito aéreo en aeropuertos—, un proyecto al que el Gobierno destinó 54 millones de pesos.
El desafío ahora es mucho más complejo. Se trata de construir radares 3D —tres dimensiones—, de uso militar, que sirven para detectar aeronaves intrusas o ilegales. La etapa de desarrollo podría llevar más de tres años. Según los expertos harían falta 34 a 36 aparatos para cubrir todo el territorio nacional.
Los radares 3D permiten una vigilancia efectiva del espacio aéreo, por eso son denominados “de guerra”. Al establecer velocidad, distancia y altura de las aeronaves, aun sin su cooperación, habilitan la intercepción por aviones caza.
Este control hace a la seguridad y, dicen los expertos, también a la soberanía. El ejemplo es Brasil, que inició su radarización hace años y tras varias etapas, ya vigila la estratégica Amazonia.
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