EL GOBIERNO YA TRABAJA EN UN PROYECTO DE REFORMA IMPOSITIVA
Por instrucción del Presidente, ya hay un equipo trabajando en una reforma integral al sistema impositivo. No será inmediata, ni se relaciona directamente con los cambios que ahora habrá en Ganancias. Así de escueto, y de hermético, fue el anuncio que Felisa Miceli hizo durante una comida con los banqueros de ADEBA.
La intención oficial es mantener los trabajos de la comisión dentro de la mayor reserva posible. Entre otras cosas, para evitar eventuales presiones de los factores de poder económico sobre aquellos puntos de la reforma que podrían herir sus intereses. Seguramente, también, porque este es uno de los tantos temas que Néstor Kirchner quiere manejar en persona.
Con todo, se sabe de al menos dos especialistas que ya integran el equipo que arma Miceli y orbita alrededor del secretario de Hacienda, Carlos Mosse, así como de algunas orientaciones básicas del proyecto.
Uno de estos especialistas es Francisco Eggers, profesor de Finanzas Públicas de la Universidad de La Plata, tiempo atrás vicepresidente del Banco de la Provincia de Buenos Aires y más recientemente director de la misma entidad.
Otro es Luciano de Grecia, un economista joven que pasó por el Ministerio de Economía bonaerense y hoy es funcionario de la Subsecretaría de Ingresos Públicos. En las designaciones de Eggers y de De Grecia está clara la mano de Mosse, otro bonaerense de diálogo directo con el Presidente.
Un candidato firme a incorporarse es el ex funcionario del gobierno de la Alianza y actual directivo del Banco Provincia, Jorge Gaggero. Ya ha participado de algunas reuniones de este equipo y se dice que Miceli tiene la intención de integrarlo definitivamente.
Otro nombre que suena en el mundillo de los tributaristas es el de Juan Carlos Gómez Sabaini, ex subsecretario de Ingresos Públicos de la Alianza. Roberto Lavagna había pensado en él cuando comenzaba a esbozarse la idea que ahora avanza, poco antes de dejar el Ministerio de Economía. Fue imposible confirmar si Sabaini será parte del equipo.
Aún cuando acometer una reforma integral del sistema tributario no es una tarea sencilla, ni posible de un día para el otro, la comisión no arranca de cero: cada uno ha incorporado trabajos propios a la mesa de análisis y se evalúan los de otros especialistas en aquello que resulta afín al proyecto.
Hay en principio una orientación general bajada por Kirchner y compartida por ellos: avanzar hacia un régimen más progresivo que el actual, lo cual significa reducir la carga fiscal sobre los sectores de menores ingresos y acentuarla sobre los de altos recursos.
Y uno de los impuestos donde la instrucción se vería reflejada es en Ganancias. Implicaría, entre otras cosas, llegar a las rentas financieras hoy desgravadas y capturar una porción mayor de los enormes activos de argentinos colocados en el exterior y obtenidos acá.
No sería raro que, además, se elevase la actual alícuota máxima del 35%.
Es una posibilidad que parte de estos cambios se vean reflejados en la reforma que hacia abril o mayo será enviada al Congreso.
La idea de Economía es que ellos no constituyan “meros parches”, sino parte del diseño futuro de Ganancias.
“Emprolijar el IVA”, de modo de aliviar la carga sobre el bolsillo de los consumidores, reducir el impuesto al cheque, prepararse para cuando las retenciones a las exportaciones dejen de ser un filón clave en los ingresos fiscales y, en fin, dar vuelta una estructura tributaria enmarañada e injusta es la tarea que el equipo tiene por delante.
Inevitablemente, también, la comisión deberá avanzar sobre el modo como se cobran los impuestos —la llamada administración tributaria—, lo cual puede derivar en una mayor dependencia de la AFIP respecto del Ministerio de Economía.
El jefe de ese organismo tiene actualmente rango de secretario, superior al que detenta una de las áreas donde evaluarán los cambios: la Subsecretaría de Ingresos Públicos.
En cualquier caso, la instrucción del Presidente de avanzar con una reforma profunda ya está en marcha.
Y hay conciencia de que este es el momento propicio, pues siempre es más factible hacer la reforma en tiempos de bonanza económica que en las épocas de escasez.
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