EL HACKER VIAJÓ A ESPAÑA TRAS SALDAR UNA DEUDA
Poco antes de ser extraditado a España como el mayor pirata informático de ese país, el hacker José Manuel García Rodríguez fue absuelto en una causa local por haber roto un vidrio de la oficina de correo de Casilda, en diciembre de 2004. Al cibernauta, que ingresaba a la web como Tasmania, lo acusa un juez español de haber obtenido millones de euros de cuentas bancarias mediante un fraude por internet. El joven de 24 años regresó a su tierra natal cuatro días después de haber saldado sus cuentas con la Justicia rosarina en una causa por daño calificado.
El hacker español fue detenido en julio pasado en Carcarañá, donde vivía desde 2004. La Guardia Civil española lo localizó tras revisar su correspondencia e intervenir su teléfono. Pesaban en su contra nueve pedidos de captura por los delitos de fraude informático, estafa simple y daños. Una acusación mucho más leve que esa afrontaba en estas tierras. Aquí se lo acusaba de haber destrozado un vidrio de la oficina del Correo Argentino de Casilda al no poder cobrar una mensualidad que le llegaba desde España.
Eso ocurrió el 1º de diciembre de 2004 en el edificio de Lisandro de la Torre y Mitre de Casilda. García Rodríguez había llamado por teléfono a la sucursal para preguntar si estaba al cobro su mensualidad. Pero llegó diez minutos tarde, cuando la entidad cerraba sus puertas. Pese a sus reproches, no lo dejaron pasar. Y entonces tiró una piedra que rompió un vidrio del local.
El Gordo España -así lo llamaban sus vecinos- terminó preso junto a un amigo. El joven español admitió haber tirado al piso una piedra que “rebotó y fue a dar contra el vidrio”. Aunque recuperó en el acto la libertad, fue sometido a un juicio en el juzgado de Sentencia Nº 2. Allí, el 4 de abril pasado, el juez Antonio Ramos lo absolvió.
Para el juez no se pudo demostrar si el joven tuvo la intención de cometer un daño, ante la ausencia de testigos que indicaran en qué dirección arrojó la piedra. “No puede afirmarse que haya actuado con dolo”, planteó Ramos en su sentencia.
El hacker pudo cerrar esa cuenta con la Justicia penal rosarina en un momento oportuno: el mismo día en que fue absuelto abandonó el penal de la Policía Federal de Rosario, donde estuvo preso nueve meses. Efectivos de Interpol lo escoltaron hasta Buenos Aires y de allí a su patria.
Según el sitio de internet www.noticiastrujillo.com, el hacker llegó el viernes 7 de abril a Madrid. Fue extraditado por el juez federal Carlos Vera Barros, quien tramitaba el pedido girado desde la península ibérica. Presiones familiares y el estado depresivo que lo abrumaba llevaron al hacker a pedir que lo extraditaran sin proceso previo. En España lo espera un juicio como presunto líder de una banda de piratas informáticos que podría depararle hasta 40 años de cárcel.
La causa en su contra se abrió cuando un rumano detenido en España lo incriminó como el cabecilla de una banda dedicada al pishing, técnica que consiste en apoderarse de las claves de cuentas bancarias de víctimas elegidas al azar y luego transferir el dinero a una cuenta ficticia.
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