EL HALLAZGO DE UNA NENA DESNUDÓ UNA HISTORIA DE ABANDONO Y PROSTITUCIÓN
Una nena de 10 años que ejercía la prostitución y residía en la casa del viejo José, un hombre de 52 años detenido el viernes y acusado de ser el proxeneta de al menos seis menores de edad, fue encontrada el sábado en el sótano de una galería céntrica donde había hallado refugio. Entonces, la nena les dijo a los investigadores que comenzó a prostituirse a los 9 años, tras escapar de un hogar de menores, para obtener dinero con el cual comprar pegamento. La menor también sostuvo que el acusado de regentear la red de prostitución infantil tenía sexo con ella y solía administrar su dinero. Pero de sus dichos, y de los que sostuvieron otras menores, surgiría que la casa del viejo José era más bien un lugar de paso antes que de reclutamiento o encierro de las chicas, que al parecer se prostituían “por su cuenta” en la calle. El hombre acusado de facilitar esa práctica sigue preso, mientras la policía busca a otras dos menores con paradero ignorado.
La nena fue encontrada por policías de Seguridad Personal y del Centro de Atención a la Víctima de Delitos Sexuales (CAVDS) en un subsuelo de la galería Mercurio, de Sarmiento 958, adonde la albergaban desde que dejó la casa de José K. “La chica dijo que al saber que había una denuncia, el viejo le dio dinero para que buscara otro alojamiento”, señaló un informante. La habitación, un cuarto pequeño con dos camas, cocina y un televisor, está en un sótano a punto de ser rematado donde funcionó una confitería bailable.
E., la nena de 10 años, estaba viviendo allí junto con otras personas ajenas al mundo de la prostitución: una chica de 17, su bebé, su compañero de 18 años y una hermana de éste, de 14. A todos ellos les daba alojamiento el sereno del lugar, un hombre mayor de 50 años que según fuentes de Seguridad Personal no está acusado de ningún delito: “No se encontró vinculación entre este hombre y el viejo José”, dijeron.
La nena fue examinada en el Centro de Atención a la Víctima de Delitos Sexuales (CAVDS), donde comprobaron que mantenía relaciones sexuales desde hacía mucho tiempo. Luego fue puesta a resguardo en la sección femenina de la Policía de Menores hasta que el juez Juan Leandro Artigas resuelva dónde alojarla. “La chica había escapado de un instituto para menores de Oroño y Ayolas. Dijo que ejercía la prostitución porque no quería estar en la casa”, confió el jefe de Seguridad Personal, Víctor Almada.
En la casa del “viejo José”
La búsqueda de E. comenzó la semana pasada cuando la madre de R., de 15 años, encontró a su hija en la casa de José K., de Deán Funes 5070. Dos semanas atrás la mujer había denunciado en la seccional 19ª que su hija había escapado de su casa de barrio Las Flores. Al encontrarla en la casa del viejo estaba con otras cuatro chicas, todas semidesnudas y al parecer bajo los efectos de drogas.
La mujer se llevó a su hija, quien luego contó ante la policía quiénes eran las chicas que la acompañaban en la casa de José, tres de ellas del barrio Toba. El hombre, un desocupado que dijo mantenerse con un plan asistencial, quedó detenido en el penal de Arroyo Seco, exclusivo para acusados de delitos sexuales. Mañana será indagado por la jueza Alejandra Rodenas acusado de corrupción de menores.
Cuando lo apresaron, en su casa precaria de dos ambientes también hallaron a otra adolescente de 15 años que vive con su abuela y dos hermanos. “Contó que al volver de trabajar, de noche, le dio temor cruzar el pasillo hasta su domicilio y prefirió quedarse en lo de José K.”, dijo una fuente policial. De los relatos de las menores se desprendería que todas ellas trabajaban individualmente, pero usaban la casa de José como punto de encuentro. También surgió que el hombre mantenía relaciones con ellas y solía quedarse con su dinero.
“Nadie las regentea”
“No se trata de chicas que sean reclutadas por José, sino que ya andan en la calle, se prostituyen desde chicas. Nadie las regentea ni las lleva a trabajar a un lugar cerrado. Y en ese deambular, la casa de José era un lugar común. Lo que sí declaran es que José manejaba la plata de las más chiquitas”, confió una fuente policial.
Al respecto, Mariel Arévalo, responsable del CAVDS, indicó que “ahí se juntaban y de ahí partían, cada una con sus horarios. Son chicas que se inician por su cuenta, que andan en la calle y ven en esto la posibilidad de ganar plata. Por eso creemos que por ahora es prematuro hablar de una red de prostitución”.
Al menos eso es lo que deslizaron las tres menores halladas hasta ahora. R., la joven de 15 años, dijo en la seccional 19ª que “quería quedarse en la casa de José porque él la dejaba patinar (prostituirse)”. E., la otra adolescente de 15, señaló a los policías que ella ejercía la prostitución para dejarle dinero a su abuela, quien cuida de sus hermanos, y que era ella quien administraba su propio dinero. En cambio E., la nena de 10, admitió que a sus ingresos los manejaba el viejo: “A José le damos plata para que compre comida, pero siempre nos caga”.
Un portavoz de la seccional 19ª indicó que los vecinos “estaban al tanto de que José K. tenía el manejo del dinero de las menores. Dijeron que al lugar iban camionetas importadas que recogían a las chicas y las llevaban a otro lado. También dijeron que las chicas ejercían en un colectivo abandonado que está detrás de la fina de José K.”.
Mientras la Justicia comienza a desentrañar cuál fue el verdadero rol del imputado, desde Seguridad Personal y el CAVDS siguen buscando a otras dos chiquitas que habrían estado en su casa. “Las estamos buscando con mucha dificultad porque sólo sabemos sus nombres de pila y no fueron denunciadas por abandono de hogar”, señaló Arévalo.
Este contenido no está abierto a comentarios

