EL HIJO DE UN EMPRESARIO FUE LIBERADO TRAS 6 HORAS DRAMÁTICAS
Ya pagaron, así que ahora te vamos a soltar” le dijeron sus captores. Pero lo hicieron a medias: lo golpearon en la cabeza hasta que se desvaneció, arrancaron la luneta de su Ford Ka, lo metieron en el pequeño baúl y después le volvieron a poner la luneta encima. El joven estuvo ahí un par de horas hasta que una vecina vio que en el auto, incrustado en una zanja, se veía la mano de una persona.
La mujer llamó a la Policía y lo liberaron. A Diego Alejandro Cavalieri —de 28 años e hijo del dueño de la cadena de heladerías y cafeterías Fragola—, lo encontraron en estado de shock y con principio de asfixia como consecuencia del calor y el encierro. Luego, la Policía detuvo a tres de los captores.
El secuestro ocurrió ayer a la 1 cuando Cavalieri volvía en su Ford Ka a su casa de Martínez luego de haber cenado con una amiga en Tigre. Los captores —dos jóvenes, un menor y una mujer— le cruzaron un Fiat Duna en plena avenida Del Libertador, en San Fernando, una zona caliente donde este año hubo secuestros resonantes.
La madre de la víctima, Mercedes de Cavalieri, contó ayer a Clarín que “la mujer fue quien redujo a mi hijo colocándole un cuchillo en el cuello, otro le apuntó un revólver en la boca y le dijo que lo iba a matar, que era hombre muerto”.
Fuentes del caso dijeron que los secuestradores golpearon a Cavalieri, lo pasaron al asiento trasero y arrancaron. Desde su celular llamaron a su casa y hablaron, según Mercedes de Cavalieri, con un amigo de la familia. La Policía dijo que el primer pedido de rescate que hizo la banda fue de 25.000 dólares. La madre de la víctima, en cambio, aseguró que les pidieron 8.000 pesos.
Los secuestradores tuvieron al joven todo el tiempo adentro del auto. En el transcurso de la madrugada hicieron varios llamados más hasta que acordaron lugar y hora para pagar el rescate. “Cuando tirés la plata, te lo soltámos, esperálo por ahí”, dijeron por teléfono.
El pago se hizo poco antes de las 7 en Santa María y Liniers, sobre un puente que cruza el río Reconquista, desde donde el padre del joven arrojó el dinero. Los secuestradores fueron a cobrar el dinero en el mismo Fiat Duna que habían usado para la captura. En ese momento comenzaron a ser seguidos por policías de la DDI de San Isidro y de Tigre.
Según las fuentes, los Cavalieri pagaron 3.000 pesos. Pero la madre de la víctima sostuvo que fueron “más o menos 5.000 pesos”. Los captores fueron hasta Matheu y Toscanelli, en la localidad de Rincón de Milberg, partido de Tigre. Allí, en una zanja que está en un descampado, metieron el auto luego de golpear y encerrar al joven.
A las 7 de ayer los policías que seguían al Duna recibieron el llamado de que el joven había sido liberado y que estaba en camino hacia un hospital de la zona para que le hicieran un chequeo.
Dos horas después, en una casa que está a pocos metros de la estación de Carupá, detuvieron a tres de los secuestradores. En su poder tenían parte del dinero y el celular del joven, con el que siguieron haciendo llamadas, dijeron fuentes del caso. La Policía también secuestró el Duna.
Hasta ayer a la noche la única que seguía prófuga era la mujer.
La Policía y Mercedes de Cavalieri deslizaron que no creen que el secuestro haya sido “al voleo” y dieron a entender que para el secuestro del joven podría haber actuado un entregador.
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