EL HOMBRE DE LOS RÉCORDS
Bruce Springsteen cantó ante 55.000 personas el martes a la noche en el estadio de los Giants, en Nueva Jersey, en el primero de una serie de 10 conciertos que, según la revista Billboard, es un récord en la historia de la actuación en vivo.
No hay ningún antecedente de que alguien haya vendido más entradas a más conciertos en una serie, lo cual convierte a la presentación de Springsteen en una de las historias más impresionantes del entretenimiento al aire libre desde los cristianos y los leones. Vendió más de 500.000 entradas. En Nueva Jersey, su tierra natal, la gente dice como si saludara: “Vamos a ver a Bruce”.
“Acá lo llamamos Bruce”, dijo Louise Williamson, una contadora de 42 años, mientras esperaba entrar al estadio. “Tengo más fotos de Bruce que de mi familia”.
La última vez que reunió a tanta gente fue en 1985, después del lanzamiento de Born in the U.S.A.. Pero los tiempos cambiaron. La gente ya no se viste como el Bruce de los 80. Ni él mismo, que ahora abandonó los pañuelos en la cabeza y prefiere usar jeans y camisas oscuras sobre el escenario.
Por aquel entonces tenía 35 años. Hoy, los números están invertidos: tiene 53. Su último álbum, The Rising, vendió bien, pero no tanto como para que se lo escuche a todo volumen en todos los autos parados en el semáforo. Cayó de los “Top 20″de la revista Billboard en abril. Grabó un par de videos, de música, esas reliquias de los tiempos en que MTV pasaba videos de música. Y una reciente exhibición en el museo de cera Madam Tussaud en Times Square lo tenía como uno de sus persojanes junto con Lucille Ball y Elvis. O sea, Bruce y las celebridades muertas.
Sin embargo, el espectáculo sigue creciendo. Habría que medir su carrera por el tamaño de los escenarios. Empezó tocando en su Nueva Jersey natal. Luego vinieron los clubes más grandes, los conciertos en las universidades, las salas más importantes, Madison Square Garden y, en 1985, seis presentaciones en el estadio, y un disco. Desde entonces, salió varias veces de gira, pero nunca a esta escala.
También habría que evaluar su carrera dándose una vueltita por la playa de estacionamiento del estadio de los Giants. “Yo venía con mi Corvette”, dice Frank Martin, un importador local de 39 años. “Ahora vengo en una minivan”. Su amigo, Charles Masterpalo, vio a Springsteen 82 veces.
Springsteen inició la gira en agosto del año pasado en Nueva Jersey, días depués del lanzamientdo de su álbum, que habla de los atentados del 11 de septiembre. Uno de los temas nuevos es Empty Sky (cielo vacío), sobre el World Trade Center.
“Todos los shows de Bruce son buenos, pero éste va a ser muy especial”, decía Dave Roth antes de entrar, sin olvidarse de elogiar al cantante no por su música si no por no haber aumentado demasiado los precios de las entradas.
Bruce salió al escenario con una guitarra acústica para hacer una versión bluseada del tema del que la gente había estado hablando todo el día, Born in the U.S.A.. Springsteen se acercó a los fans —hasta los dejó tocar su guitarra— y, por momentos, parecía querer tocar a todo el mundo.
“Buenas noches, Nueva Jersey, qué bueno verlos”, dijo. “Estuvimos por todo el mundo. Es lindo volver a casa”.
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