EL HOMBRE QUE SIEMPRE CAE PARADO
El amague de Jorge Obeid de convocar a un plebiscito en la provincia si los legisladores del PJ rechazan la derogación de la ley de Lemas, ya produjo sus efectos. Dividió a los amigos de Carlos Reutemann entre quienes coinciden con la propuesta del gobernador -como el ministro de Obras Públicas, Alberto Hammerly y el presidente de la Cámara de Diputados, Edmundo Barrera‑ y los enamorados de un régimen electoral que permitió al PJ perpetuarse en el poder durante doce años: el diputado Jorge Giorgetti, la senadora Roxana Latorre, el ex intendente de Villa Gobernador Gálvez, Pedro González y el policía senador Raúl Gramajo, entre otros. La jugada de Obeid empujó a Lole a reunir a sus seguidores para “bajar línea”, según fuentes citadas por medios locales. Pero Reutemann es fiel a su estilo histórico: dejará que la pelea entre sus amigos siga hasta último momento y recién se definirá si el peso de la mochila carga sobre sus espaldas o las de otro. “Si la presión de la opinión pública no afloja y él queda como un obstáculo para derogar la ley de Lemas, mandará a votar a favor del proyecto de Obeid. Pero si logra zafar, dejará que los legisladores hagan lo que quieran. Todo depende de si queda en evidencia y si está dispuesto a pagar ese costo político”, dijo un encumbrado dirigente del PJ que conoce muy bien al senador. Dicho de otra manera: Reutemann siempre se reservó la última palabra, así que en este caso ‑como en otros‑ él será responsable del éxito o el fracaso de la reforma electoral que propuso el Poder Ejecutivo.
En un intento por zafar de esa presión, Reutemann llamó a los legisladores del subloque reutemista en la Legislatura. Un encuentro que se realizó en la casa de Hammerly y en el que Lole “dejó sentado que está ‘harto’ de aparecer como el principal obstáculo para la derogación de la Ley de Lemas”, dijo una fuente citada por El Litoral. “El propósito del cónclave fue aclarar que para Reutemann el actual sistema electoral no va más”, agregó.
Sin embargo, el dirigente que conoce muy bien a Lole interpretó ese encuentro de Guadalupe como una reacción al amague de Obeid de llamar al plebiscito. “Reutemann siempre hace lo mismo: lo que le conviene”, dijo y se remitió a un ejemplo histórico: “En el 2001 cuando los candidatos eran otros, vetó la boleta sábana. Pero en el 2003, cuando él fue candidato (a senador nacional) promulgó la ley”, recordó. Y para ser más precisos, Lole firmó el veto el 22 de junio de 2001 (decreto 1446) y promulgó la ley 12.121, el 27 de junio de 2003.
‑Y si Reutemann apuesta al doble juego, ¿Obeid qué va a hacer? preguntó entonces Rosario/12.
‑Está dispuesto a ir a fondo -contestó el hombre que conoce muy bien a Reutemann, pero también al principal habitante de la Casa Gris.
‑¿Eso significa convocar a un plebiscito en la provincia si el PJ no acompaña el proyecto del gobierno en la Legislatura?
‑Exactamente -contestó.
Ayer, después del acto oficial en la ciudad de Reconquista, el gobernador habló como si fuera ganando la partida. “Para mi (la derogación de Ley de Lemas) no es un dolor de cabeza. A la hora de haber asumido (el gobierno, el 11 de diciembre de 2003), mandé un mensaje a la Legislatura para derogarla y modificarla por otro sistema. Es una discusión que también se está dando en el justicialismo y no descarto que se realice un plebiscito”, dijo Obeid. Un mensaje con destinatarios muy precisos.
La división entre los amigos de Reutemann quedó a la vista el viernes 2 de julio, en la reunión del consejo provincial del PJ que se tomó dos semanas -hasta el viernes 16‑ para analizar el maquillaje a la Ley de Lemas que propuso el senador Gramajo y que no es muy distinto al que el mismo Senado votó hace algunos años y rebotó en la Cámara de Diputados por la resistencia de los legisladores del Partido del Progreso Social (PPS). “Un intento del gatopardismo, cambiar algo para que nada cambie”, lo definió Obeid.
El plenario del consejo provincial del PJ fue monopolizado por los reutemistas que rechazan la derogación de la Ley de Lemas: Giorgetti, Latorre, González, Gramajo. Y faltaron los seguidores de Obeid, entre ellos el diputado Ariel Dalla Fontana. Pero también hubo otros ausentes que pasaron desapercibidos: los amigos de Hammerly como la diputada Adriana Cavutto y el presidente de la Cámara baja, Edmundo Barrera.
En un rincón: Giorgetti y compañía. En el otro: Hammerly y los suyos. Un cruce que pasó a las palabras. “La decisión está tomada. La Ley de Lemas no se deroga”, proclamó Giorgetti. “Hay que derogarla”, le contestó Hammerly. “Nadie me paró por la calle para decirme que derogue la Ley de Lemas”, dijo Giorgetti, en un tono provocador y burlón. “Hay un clamor para que se derogue, sobre todo en las grandes ciudades”, retrucó Hammerly.
Los dos responden al mismo jefe. Alguna vez, uno reemplazó al otro en el entorno. Entonces, ¿cuál es la verdadera postura de Reutemann? ¿La que sugiere Giorgetti? ¿La que retruca Hammerly? ¿O la que plantean los que conocen a Lole y dicen que siempre hace lo que le conviene?
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