EL HOMBRE QUE VIO DEMASIADO
“Soy peronista y canalla”, se presentó OsvaldoTurco, ex delegado del Ministerio de Gobierno de Santa Fe en Rosario durante la gestión de Lorenzo Domínguez. Decidió conversar con DE RADIO SOMOS luego de quedar involucrado en un informe de la Secretaría de Inteligencia del Estado donde se lo señala como un “agitador” de las villas rosarinas en los dramáticos días 19 y 20 del pasado año.
“Bueno, hagámosla”, contestó Turco cuando se le ofreció concertar una charla en la ciudad sureña. “Estoy caliente, imagínese qué hubiese pasado si seguía De la Rúa en el Gobierno, yo quedaba a disposición
del Poder Ejecutivo y acusado de conspirador, instigador y ejecutor de hechos gravísimos”, arrancó.
El ex funcionario ya había roto el silencio en el programa televisivo BOCA DE URNA, que conduce el editor de Rosario/12 Pablo Feldman y que se emite por el Canal 3 rosarino.
La entrevista tuvo lugar en un parque cercano al estadio de Rosario Central, en el barrio de Arroyito, sin más molestias que el crujido de las hojas. Todo un contraste con lo que vivió este hombre bajo y de ojos claros hace exactamente un año.
– ¿Qué reacción tuvo cuando leyó su nombre en un informe de la SIDE donde se lo acusa de agitador en villas y asentamientos de Rosario durante los días 19 y 20 de diciembre de 2001?
– A mi me sorprendió totalmente. El jueves pasado me llamó el periodista Pablo Feldman y me comenta el informe donde se me vincula al derrocamiento del ex presidente (Fernando) De la Rúa. Se me acusa de haber sido instigador e incendiario en hechos puntuales, donde en realidad fui un “bombero”. Imagínese que, efectivamente, ése informe haya llegado a las manos del entonces presidente del país, y de la Rúa seguía siendo primer mandatario, yo hubiese quedado a disposición del Poder Ejecutivo, dado que se me señala como el principal responsable de instigar acciones en contra del gobierno.
– ¿Es veraz el informe de la SIDE?
– Carece completamente de veracidad, se alteran totalmente los hechos. Los periodistas de Rosario pueden corroborar lo hechos que describo, principalmente mi aporte en la zona adyacente al supermercado Carrefour y en cada situación donde tuve que intervenir. Buscaba permanentemente solucionar conflictos y no agitar, siempre respetando la justicia del reclamo. La orden del Ministro era respetar la vida y el reclamo y la propiedad de los ciudadanos. Todas mis intervenciones se hicieron con total conocimiento del Ministro Domínguez.
– Si la decisión del ministro era respetar el reclamo y no reprimir, ¿Qué paso entonces con la policía y la brutal intervención en los conflictos de aquellos días?
– Yo le puedo decir que hubo muchos comisarios rosarinos que me pedía que interviniera en conflictos y buscara soluciones
junto con la Profesora Adriana Cavutto, sobre todo con el envío de cajas de alimentos para calmar la tensión social.Muchos policías se bancaron situaciones extremas. Yo estuve con ellos, y el comportamiento fue ejemplar, Lo que yo le puedo decir es que la policía nunca arranca de cero, tiene estrategias para actuar según las circunstancias. ¿Por qué la policía se desborda?…bueno, tenía un jefe: El señor Enrique Alvarez.
-Los jefes de la Unidades Regionales de la provincia respondieron en forma oficial que “no habían contado con precisas órdenes provenientes del Poder Ejecutivo provincial u organismo dependientes de éste” (Expediente 1477, Folio 140. 20 de mayo de 2002. Respuesta de la Unidades Regionales a la Legislatura santafesina). Si Domínguez nunca impartió órdenes para reprimir y, por el contrario, ordenó la de respetar el reclamo, ¿Qué sucedió con la fuerza policial, que reconoce no haber tenido precisas instrucciones para actuar?
– Insisto en lo mismo. Las instrucciones del Ministerio eran precisas. Lo que falló fue las orden de Enrique Alvarez a sus subordinados. Esto es clarito. Yo no mando a la Policía, yo tenía funciones más políticas, el que manejaba la policía era el licenciado Alvarez.
– ¿Alvarez desobedeció las órdenes del Ministro?
– Eso es lo que usted deberá analizar. Si no se impartió las órdenes correspondientes a la fuerza, ahí el que falla es el nexo entre el Ministro y los uniformados.
– ¿Siempre estuvo en claro quién era el jefe político de la Policía, quién mandaba?
– Mire, lo que yo percibía, y hago hincapié en esto: el que manejaba a la fuerza policial era Enrique Alvarez. Lorenzo Domínguez le daba órdenes al Subsecretario de Seguridad, no hablaba con los jefes, porque el nexo era Alvarez.
– ¿Alvarez y Reutemann mantenían reuniones privadas para delimitar políticas de seguridad con desconocimiento del
Ministro Domínguez?
– Mire, en el Ministerio se hablaba que Alvarez se reunía en privado con el gobernador. Saque usted sus propias conclusiones, yo no puedo decir de qué hablaban.
– ¿Se puede asociar el pasado de Alvarez en la SIDE y sus vínculos dentro de la estructura de inteligencia nacional con la publicación del dossier que lo señala a usted como agitador?
– No puedo afirmar tal cosa. Sería muy atrevido afirmar algo así. Yo te digo una cosa: estoy muy caliente con este informe, porque se ponía en riesgo mi seguridad personal. ¿Quién lo elaboró, por qué lo hicieron, por qué me usaron a mí como chivo expiatorio?…lo desconozco. Pero no sólo conmigo, sino con personas que trabajamos todos los días para calamar la bronca de la gente.
– ¿Había una interna dentro del Ministerio de Gobierno?
– Lo desconozco. Yo sé que algunos sectores que están dentro del Ministerio de Gobierno se sentían molestos que algunas cosas que hacíamos nosotros acá en Rosario. Son cosas que me llegaban a mí.
– ¿Por ejemplo?
– Se trabajó por la recuperación de un centro de clandestino de detención, donde el mismo gobernador firmó un convenio con organismos de Derechos Humanos. Se cedía, por el termino de diez años el local que se encontraba enclavado dentro de la (ex) Jefatura de Policía de la ciudad de Rosario, donde funcionaban los servicios de inteligencia de la provincia y había un centro de torturas conocido como “El Pozo” o “La fabela”. Eso inquietó algunas aguas que están comprometidas con hechos del pasado.
– El informe de la SIDE lo ubica a usted y a sus colaboradores como una estructura que funcionaba dentro del Ministerio que representaba a la “izquierda peronista”…
-Yo soy peronista. No me jodan con éso de la izquierda y la derecha. Creo en la justicia social, la soberanía política y la independencia económica. Si estoy de acuerdo con todas esas cosas por supuesto que no estoy de acuerdo con lo que está pasando.
– ¿Cómo convivía una usted, con su historia ligada a la defensa de los Derechos Humanos, con el ex Jefe de la Policía José Storani vinculado en el expediente judical del siniestro Comandante de Gendarmería y ex Jefe de la Policía rosarina, Agustín Feced?
– Yo no convivía. Era sólo delegado del ministro en la ciudad de Rosario. El que convivía con él era su jefe directo: Enrique Alvarez. Yo era una pieza clave dentro del ministerio pero no tenía directamente nada que ver con la suerte y el destino de los hombres que integran la fuerza policial. Yo no me meto en ésa interna.
– ¿Pero le molestaba que el jefe de la Policía fuese Storani?
– Lógicamente que me podía sentir molesto. Pero yo participaba donde sabía que podía ser útil. Si el jefe era Storani, Milicic o Populín, yo no me metí nunca en eso. Yo en la interna policial no me metí nunca, ni me voy a meter.
– ¿Entonces había una interna policial?
– Ah…no, no, no. No me ponga ésa palabra en mi boca. Digo que si hay una interna policial yo no me voy a meter. Yo rescato la institución.
OTRA VEZ, LA SOMBRA DEL GRAN HERMANO
Enrique Emilio Alvarez sobrevivió a tres hecatombes dentro del Ministerio de Gobierno. La represión y las muertes de hace un año le costaron el alejamiento del cargo a Lorenzo Domínguez y su grupo de colaboradores. También a Storani, aunque fue premiado con un cargo en la Secretaría de Seguridad de la Nación (Resolución 042/02, 10 de Mayo de 2002) para representar a la policía santafesina y dar lecciones a los jóvenes en las escuelas para uniformados. Todo esto con la ayudita del licenciado Alvarez.
– ¿Por qué Reutemann sostuvo en su cargo a Alvarez cuando las responsabilidades de las ocho muertes también lo alcanzaban él?
– Habrá que preguntárselo al gobernador. Algún vínculo con Reutemann evidentemente existía. Se llevaba a la ministro y no al ejecutor. Y le aclaro: el Ministro Domínguez no renunció, se enteró que había renunciado. Jamás el gobernador habló con Domínguez para decirle “tenés que dar un paso al costado, yo creo que no servís más como funcionario”. Eso no existió. El ministro se enteró de su renuncia a través de los medios. El gobernador puede hacer lo que “se le cante”, pero no me gusta el manoseo de las personas.
Osvaldo Turco integró una comisión bicameral en la década del setenta que posibilitó develar el asesinato de una mujer rosarina. Estuvo detenido a disposición del PEN en el 76. Ya en la democracia fue concejal de la ciudad de Rosario por el Justicialismo e integró la Secretaría de Derechos Humanos de ése partido. Hoy está abocado a la actividad privada, relacionada con la comercialización de carne, según contó a DE RADIO SOMOS. Se reconoce amigo del cura Montaldo (muy querido en los sectores marginados de la ciudad) y con “buenas relaciones” con los sectores populares.
– Con todos sus antecedentes, me imagino que no le resultaba cómodo compartir una estructura estatal con el Licenciado Alvarez, cuya historia es diametralmente opuesta.
– Le repito: no es mi amigo, no lo conozco, no sé quién es. Yo nunca tuve un trato con él.
– Son historias diferentes, ustedes eran funcionarios de un mismo ministerio….
– (Interrumpe) Escúcheme, a mí me convoca mi amigo Lorenzo Domínguez, que fue un reconocimiento a mi militancia política. A mí me designó el Gobernador. De ahí hacia adelante, quiénes integran el gabinete, es una cuestión que me sobrepasa, yo no puedo digitar nada.
– No me contestó la pregunta sobre la convivencia con Alvarez y su pasado en la SIDE, incluso en el Proceso Militar.
– Esas son las cosas de la democracia…
– Las cosas malas de la democracia…
– Hay gobernadores electos que están vinculados al Proceso. El pueblo los elige. Yo soy peronista, no me voy a poner el casco y agarrar una cachiporra, el que va a tener que cambiar es el que está al lado mío. Si ése señor fue puesto por el gobernador con esos antecedentes vayan y pregúntenle a Reutemann qué hacía Alvarez en un gobierno peronista
– Pero entonces…
– Yo le voy a decir lo mismo que le dije a Pablo Feldman días atrás. Si el gobernador compró el informe de inteligencia y fue ése un motivo para despedir a Lorenzo Domínguez, yo no puedo sentir respeto por el gobernador. Ahora si lo echó por otra cosa, bueno que lo explique alguna vez.
– ¿Lo conoce al Dr. Carranza?
– Claro que lo conozco, no de ahora, sino desde hace muchos años, él estuvo muy cerca de nosotros aquellos días del 19 y 20 de 2001. El “negro Carranza es un militante peronista, compartí con él la militancia de la “Renovación”, cuando apoyaba a Carignano.
– Fue el Subsecretario de Justicia de Domínguez…
– Sí, y se portó muy bien.
– ¿Parece ser que sólo con Alvarez existía un divorcio?
– Y aparentemente sí, existía un divorcio.
RECUERDO DE LA MUERTE
– ¿Cómo recuerda los sucesos de hace un año?
– Con mucho dolor. Tuvo que ver la enorme recesión que vivimos los argentinos, la falta del circulante por la implementación del corralito. Estamos pagando las consecuencias de una política económica que empezó en el Proceso y en la democracia la profundizo un gobierno peronista: el de Menem. No debemos darles a los necesitados Planes Trabajar, debemos darles empleo, genuino.
– ¿Reutemann está cerca de los preceptos peronistas?
– Mi amigo, saque usted sus propias conclusiones.
– ¿O es la continuidad del peronismo de los noventa?
– Yo lo único que voy a decir es, que si fuese un gobernador peronista, estaría trabajando por la justicia social y no cuidando la caja.
“TRABAJO POR LA VERDAD”
– ¿No deberían haber desfilado por los pasillos de los Tribunales santafesinos los funcionarios del gobierno por los hechos del 19 y 20 del año pasado?
– Yo creo en la Justicia. Creo que todos los funcionarios deberíamos declarar. El Gobernador, el Ministro, el Jefe de Policía, El Subsecretario de Seguridad…sería un buen síntoma y un buen aporte para el fortalecimiento de la democracia
– ¿Va a declarar frente a la Comisión No Gubernamental como testigo, si lo citan?
– Lógico, por qué no voy a declarar, yo trabajo por la verdad, no por la mentira.
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