EL IMÁN DE MENOTTI NO TIENE FECHA DE VENCIMIENTO
César Menotti es un seductor dentro del Planeta Fútbol. Su nombre tiene magnetismo, su presencia representa entusiasmos. Eso pasó y pasa desde su llegada a Independiente, en el año de su centenario. Desde aquellas prácticas fundacionales, en los primeros días de enero, hasta estos días de pretemporada en Chapadmalal la situación tuvo un montón de manifestaciones. Ahora lo dice Nicolás Frutos, quien hoy se convertirá en el nuevo refuerzo del club de Avellaneda. “Que me dirija Menotti es un motivo de orgullo. Es un símbolo del fútbol argentino”, sostiene el delantero de Gimnasia La Plata, autor de siete goles en el Apertura.
Pero no es el único. Desde aquellos pibes que no habían nacido allá por 1978, cuando Menotti se consagró campeón del mundo con la Selección, hasta un viejo conocido del César como Carlos Fernando Navarro Montoya coincidieron en la motivación que genera su llegada.
“Menotti es el técnico que siempre soñé con que me dirigiera”, dijo Hernán Losada, el primer pichón que cobijó Menotti.
Franco Cangele, entre otras razones, se decidió por pasar a Independiente por el ex entrenador del Huracán de 1973. “Me encanta que Menotti sea el técnico. Uno siempre quiere que lo dirija gente de su jerarquía”, expresó al momento de su arribo, procedente de Boca. Menotti lo recibió con un elogio de esos que agrandan: “Cangele es un muy buen jugador, con mucha categoría. Por algo lo pedí como refuerzo. Todos los buenos jugadores son bienvenidos, y Cangele es uno de ellos”.
Federico Insúa tenía todo acordado con el Saturn Ren TV. Pero no lo incentivó demasiado jugar en la liga de Rusia. Habló con Menotti. Y se decidió a regresar a Avellaneda. El técnico sedujo rápidamente al mejor jugador del equipo en el Apertura: “Me favorece que él esté por su manera de ver el fútbol. Una filosofía que comparto y con la que Independiente está asociado históricamente”. No sólo eso: “No hablamos mucho con César. Con el correr de los días nos vamos a conocer un poco más. Los chicos del club ya me fueron contando: es una persona muy abierta, sabemos todos de su experiencia. Realmente, ne tranquiliza su presencia”.
Los más chicos lo miran con asombro. Lo escuchan. Dan por válidas cada una de sus explicaciones. Lucen convencidos. Los más grandes no quieren perder la chance de aprovechar su influjo anímico. En definitiva, como suele decir Navarro Montoya: “La llegada de César jerarquiza al plantel. Y motiva a todos…”
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