EL INICIO DE LAS CLASES NO SERÁ NORMAL EN LAS UNIVERSIDADES
El último Plenario de Secretarios Generales de la Conadu Histórica ratificó el plan de lucha nacional de los docentes universitarios, ya que consideran que el gobierno nacional sigue desoyendo los reclamos del sector, como también recortando partidas presupuestarias para las universidades públicas.
“El inicio del ciclo lectivo 2006 no será normal”, aseguró José Luis Molina, secretario general de la Conadu Histórica; mientras que agregó que el 17 de febrero se desarrollará otro Plenario de Secretarios Generales, donde se delinearán los pasos a seguir si el Gobierno sigue dilatando soluciones a los viejos pedidos del sector.
– ¿Cómo continúa el conflicto docente universitario estando ya a pasos de terminar el año?
– El conflicto universitario no terminó. Nosotros en el último Plenario de Secretarios Generales ratificamos la continuidad del plan de lucha nacional, el reclamo de un incremento presupuestario, de la inclusión de las sumas en negro al salario y del cumplimiento de lo acordado oportunamente en la Mesa de Negociación Salarial. Además, convocamos al Plenario de Secretarios Generales para el 17 de febrero, que se realizará en la Universidad Nacional de Salta.
– ¿En este plenario se tomará alguna resolución sobre la continuidad del plan de lucha?
– Analizaremos los datos obtenidos hasta ese momento, puesto que pretendemos que la Mesa de Negociación Salarial siga funcionando, más allá de la renuncia que efectuó el lunes el subsecretario de Políticas Universitarias Juan Carlos Pugliese. Nosotros pretendemos la vigencia de esta mesa de negociación, insistiremos en nuestros reclamos y en la necesidad del incremento del presupuesto para las universidades nacionales. Porque hay que tener en cuenta que lo que aprobó la Cámara de Diputados para el presupuesto 2006 no contempló un aumento presupuestario para las universidades nacionales que permita un fondo de recuperación nacional y que, además, dé lugar a un programa de recomposición del salario que estamos planteando hace ya unos cuantos años.
– ¿Esta renuncia de Pugliese podría sumar una esperanza para que el conflicto llegue a su fin o cree que será un mero cambio de figuras?
– No creo que en un ámbito de resolución un Secretario de Políticas Universitarias haya influido en la política salarial docente y en el presupuesto de las universidades nacionales. Creo que es mucha menor su influencia y, como consecuencia, quién define las políticas presupuestarias es el Presidente de la Nación.
– Frente a este panorama, ¿peligra el inicio lectivo 2006?
– El inicio del ciclo 2006 no será normal si no hay una respuesta contundente y categórica a estos pedidos que venimos planteando hace más de una década y que nunca fueron atendidos. De alguna manera hoy estamos frente a una continuidad del regateo presupuestario, de las reglas de juego universitarias y del deterioro salarial de los docentes. La recuperación que se dio a partir del conflicto del año pasado, que permitió romper la lógica del congelamiento presupuestario e incrementar la masa salarial en un 50 por ciento, no alcanza para nada. Es decir, no alcanza si tenemos en cuenta que el salario en el bolsillo se incrementó un 30 por ciento frente a una pérdida adquisitiva, calculada del 2001 a la fecha, que supera ampliamente el 85 por ciento.
– Es común que frente a estos problemas los funcionarios no trabajan sobre los pedidos docentes en el receso escolar y cuando llega a febrero las respuestas no existen y, por lo tanto, vuelven los paros. ¿Cree que en el 2006 se repetirá esta situación?
– Hace muchísimos años estamos siempre ante el ritual del fin de año y del no inicio, porque pareciera que salvo las circunstancias, prácticamente el escenario es el mismo. Por otro lado, considero que esto no pasa por el trabajo o no del funcionario durante enero, creo que hay una lógica instalada y una decisión política de lo que se hace en diciembre, qué se hace en enero y cómo se encaran los mecanismos para desactivar los conflictos en febrero y en marzo. Entonces, esto no tiene que ver con el receso, sino con una lógica en la concepción política y en la implementación de las políticas de Estado. Frente a esto, me parece que de una vez por todas hay que romper esta lógica y dejar de estar atado a esta suerte de rutina en la discusión del presupuesto. El presupuesto para las universidades debe de una vez contemplar al sector docente, que es el recurso estratégico del Estado frente a esta circunstancia. En segundo lugar esto también tiene que ver con la democratización de las universidades, que llevará a una mayor eficiencia, a un mayor control en la ejecución del gasto y la eficiencia de las políticas de Estado.
– ¿Qué reflexión le merece el hecho de que ante un año tan conflictivo a nivel docente se hayan obtenido tan pocas respuestas oficiales?
– Creo que aún vivimos tiempos de un menemismo residual y que no se tomó conciencia plena en determinados sectores de la clase política que debemos, de una vez por todas, ser consecuentes con el discurso que decimos. Porque por un lado el discurso dice que atravesaron la década infame, pero resulta que hacen poco para superar la década infame.
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