EL JEFE DE GABINETE RELATIVIZÓ LA POSICIÓN DE GINÉS SOBRE EL ABORTO
El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, no dio una posición definitiva sobre la despenalización del aborto y afirmó simplemente que “la discusión sobre el tema en algún momento se tendrá que dar en la sociedad argentina”. De todas maneras, deslizó que hay “posiciones hipócritas” al respecto y bajó el tono a las posturas del ministro de Salud, Ginés González García, al asegurar que “creer en la despenalización no lo transforma a uno en abortista”.
Cerca del mediodía, Fernández fue -junto al canciller, Rafael Bielsa, y el secretario de Culto, Guillermo Olivieri- una de las tres caras del Gobierno que anunciaron la decisión de dejar sin aval al obispo castrense, Antonio Baseotto. Poco después, el jefe de Gabinete concedió un reportaje a Radio Mitre en el que se refirió entre otros temas al del aborto, que disparó buena parte de la polémica entre Baseotto y el ministro Ginés.
“La discusión sobre la despenalización del aborto -afirmó Fernández- me recuerda a la que se dio en su momento sobre el divorcio, cuando había más de 3 millones de parejas irregulares porque no se aprobaba la ley”. Y agregó: “Por ese entonces, yo solía reflexionar que autorizar un segundo matrimonio no quería decir hacer obligatorio al divorcio, así como despenalizar el aborto no quiere decir hacer obligatorio el aborto”.
Fernández opinó también que el debate “se tendrá que dar en algún momento en la sociedad argentina”, aunque aclaró: “No sé si ese momento es ahora”.
Explicó además que “el aborto como tal es siempre un hecho traumático”, afirmó, aunque “hay una realidad social que lleva a muchas mujeres a esa situación, que es muy traumática y que obviamente hay que desalentar desde el Estado que se llegue a eso”.
En cuanto a las expresiones de Baseotto en particular, el jefe de Gabinete dijo que sus críticas son hacia él en particular y “no hay que hacer tanto hincapié en el tema de la Iglesia”. Opinó en ese sentido que a veces se encuentra “en la política y en la vida pública con personas que tienen expresiones o actitudes complacientes con regímenes dictatoriales y la democracia lo obliga a convivir con ellos, por lo menos a tolerarlos”.
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