EL JOVEN ESTUDIANTE JUÁREZ MURIÓ POR ESTRANGULAMIENTO
Jorge Juárez, el joven estudiante de derecho asesinado en su casa del barrio Sargento Cabral el último lunes, murió por estrangulamiento y no a causa de los golpes que presentaba en la cabeza, como se entendió en los primeros momentos.
Esto habría revelado el informe que produjeron los forenses que examinaron el cadáver de la víctima en la Morgue Judicial de nuestra ciudad, diligencia ordenada por el juez de Instrucción Dr. Dardo Rosciani.
Mientras tanto, poco y nada ha trascendido con relación a la marcha de la pesquisa, pero se sabe que hasta el momento nadie fue demorado, ni está bajo sospecha. Sólo han desfilado por sede policial los familiares, amigos y compañeros de casa del infortunado joven, como también lo hicieron, en calidad de testigos, algunos vecinos de calle República de Siria al 4500, sitio donde se consumó el crimen.
El magistrado que entiende en la causa no habría ordenado hasta el momento allanamientos domiciliarios o capturas de personas, desde que nada nuevo habría surgido de la investigación que llevan adelante los hombres de la Sección Homicidios.
Lo que no ha variado, a pesar del revelador dato que arroja la autopsia, es la hipótesis según la cual el homicidio se dio en ocasión de robo, y la pregunta del millón es todavía, a quién y por qué motivo Juárez abrió la puerta de su casa en horas de la madrugada.
Cabe imaginar que el joven estudiante que a las 22.30 fue visto por última vez cuando compraba una bebida gaseosa en un almacén del barrio y que, presuntamente mantuvo un último contacto telefónico a las dos de la mañana con un amigo que se encontraba en la ciudad de San Cristóbal, pudo haber utilizado el mismo teléfono celular para concertar un encuentro con alguna persona, posiblemente desconocida.
Se cree que esa persona pudo haber sido una mujer, la misma que un poco más tarde abriría la puerta a uno o más hombres, aprovechando el momento en que la víctima estaba en el baño tomando una ducha, situación en la que habría sido sorprendido y asesinado por quienes habrían de huir de la escena con su automóvil, su teléfono y un televisor, entre otros bienes.
Rincón estratégico
El automóvil del estudiante Juárez fue encontrado, abandonado junto a la dársena de la Manzana 3 o, por decirlo de otra manera, a espaldas de la Subcomisaría 7a. del barrio El Pozo.
La presencia en ese lugar del vehículo más buscado por la policía desde las 8 del lunes recién sería advertida en horas de la tarde del martes, y como dato curioso se puede agregar que, como consecuencia de haber quedado mal estacionado, distintos vecinos del lugar debieron empujarlo una y otra vez para poder retirar sus propios vehículos en las cocheras situadas detrás del establecimiento policial.
Por tal motivo -dijeron algunas personas entrevistadas en el lugar-, los peritos de la URI debieron cotejar las huellas dactilares de los vecinos que apoyaron sus manos sobre la carrocería para, por descarte, establecer cuáles de ellas podrían corresponder a quienes sustrajeron el coche para fugar con el botín conquistado en la casa de la víctima.
Llama la atención que el o los matadores de Juárez eligieran un sitio verdaderamente estratégico para descartarse del vehículo. Las cocheras de esa manzana están situadas en un punto donde un estrecho pasadizo permite, en contados segundos, salir a otro escenario.
Así, con sólo dar unos pocos pasos y al amparo de las sombras de la noche el asesino, junto a sus cómplices, logró desaparecer, posiblemente con los efectos robados si es que éstos no quedaron en algún otro punto del camino. Demás está decir que quien pudo hacer esto conoce el vecindario como la palma de su mano.
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