EL JOVEN QUE MATÓ AL TAXISTA ALDANA FUE CONDENADO A PRISIÓN PERPETUA
Ramón David Abregó, el preso que la semana pasada se convirtió en el hombre más buscado por la policía tras escapar de una comisaría atestada, fue condenado a prisión perpetua por el crimen del taxista Juan Carlos Aldana en 2003. El juez Julio Kesuani consideró que el Toca Abregó asesinó al chofer de un disparo a la cabeza para quitarle parte de la recaudación luego de que el conductor resistiera a golpes el asalto. El magistrado dedujo que al taxista le robaron porque bajo sus pies quedó un portamonedas vacío y le reprochó a Abregó haber cometido ese homicidio para asegurar el robo. El fallo será apelado por la abogada defensora del imputado, que considera “excesiva” la pena.
El fallo, en caso de quedar firme, implica que Abregó deberá pasar en principio 25 años tras las rejas. La condena fue dispuesta nueve días después de que el Toca se escabullera de la seccional 13ª por un hueco que los presos habían hecho en la gruesa medianera de la repartición. La evasión del acusado por el crimen de Aldana, durante la mañana del 27 de febrero último, conmocionó a los familiares del chofer y a un nutrido grupo de taxistas, que realizaron marchas y reclamos al ministerio de Gobierno.
El caso del joven de 22 años ocupó en el centro de la discusión pública hasta que fue recapturado el jueves pasado y trasladado a la cárcel de Coronda. Antes de esa fuga, el Toca ya estaba condenado a cuatro años de cárcel por dos asaltos cometidos cuando era menor de edad. Esa pena quedará absorbida por la que acaba de imponerle el juez Kesuani.
Los días turbios que precedieron a su condena a perpetua fueron, para su defensora, decisivos en la dureza del castigo. Para la abogada Susana Zulkarneinuff, el clamor público fue un factor de peso que incidió en la alta pena de cárcel impuesta a Abregó (ver aparte). “Parece que los agentes del derecho se dejan influenciar por una pequeña porción de la opinión pública. Las condenas duras generan aplausos entre las personas afectadas, pero eso no es lo justo ni lo que corresponde”, cuestionó.
Kesuani encuadró el caso como un homicidio calificado “críminis causa”, que se aplica cuando otro delito es la causa del crimen. El juez consideró que el de Aldana no fue un simple homicidio sino que el taxista fue asesinado para consumar un robo, por lo cual le impuso al acusado la pena solicitada por la fiscal Adriana Camporini. Pero Zulkarneinuff también criticó la figura penal aplicada por el magistrado: para la abogada no está probado que haya ocurrido un robo en el interior del taxi Renault 9 de Aldana.
El último viaje
Juan Carlos Aldana tenía 35 años y tres hijos. Trabajaba para la empresa de radiotaxis Sur y tenía su parada en Rondeau y Washington, donde todas las madrugadas a eso de las 4.30 iba a tomar mates con sus compañeros. Diez minutos antes de esa hora, el 15 de septiembre de 2003, decidió tomar un viaje en la terminal de colectivos. Al menos tres jóvenes que salían de bailar del boliche La Diosa le hicieron señas. Eran el Toca y dos menores de 17 años: Carolina, que se acomodó con él en el asiento trasero, y David, que se sentó adelante.
Los jóvenes pidieron ser llevados hasta Garzón y Vélez Sarsfield. Al llegar, según el texto del fallo, Abregó intimidó al chofer con un arma y le disparó a través del cabezal del asiento. Para Kesuani, lo hizo porque Aldana intentó resistir un robo. La bala ingresó a la altura de la sien derecha de Aldana y el auto siguió desplazándose hasta chocar contra una casa. Según la sentencia, El Toca escapó por la puerta derecha trasera.
En el auto donde Aldana quedó inmóvil había cinco pesos dentro de una biblia caída a sus pies. Ahí mismo había un portamonedas totalmente vacío. Por eso el juez entendió que existió un robo. También infirió que Aldana resistió el asalto porque sobre el asiento del acompañante había un baritón de goma, algo que el conductor guardaba “para su seguridad” en la puerta del conductor. Kesuani concluyó que Aldana lo usó para atacar al asaltante porque en el asiento trasero derecho, y sobre la rueda del mismo lado, quedaron manchas de sangre que no pudieron corresponder a la víctima.
El Toca fue detenido tras una larga búsqueda el 11 de febrero de 2004. Lo incriminaba un llamado anónimo a la policía y el relato de los dos adolescentes. El juez de Sentencia evaluó que “la prueba reunida unívocamente señala a Abregó como el sujeto que efectuó el disparo causante del deceso”.
Así lo estableció pese a las contradicciones entre los dos menores. Es que David declaró que el Toca y Carolina habían tramado el asalto al taxista antes de salir del boliche, pero aclaró que él no presenció lo ocurrido porque se bajó antes. La chica dijo que sólo querían bajarse sin pagar y que cuando ella descendió enseguida sonó el disparo. Entonces, dijo, en el taxi sólo quedaban el Toca y el chofer.
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