EL JUEZ PALUD CONCEDIÓ LA EXCARCELACIÓN AL HOMBRE INVESTIGADO POR PEDOFILIA
Palud le notificó su decisión a Mario “Perico” Cainelli (40) cerca de las 20 del viernes 30 de junio de 2006, luego que el Fiscal opinó que era procedente el pedido formulado por el abogado del acusado.
Cainelli reconoció que solo recibió y envió fotos pornográficas vía internet pero no las producía ni las comercializaba.
El Juez explicó en La Tarde Ideal que según el Código Penal (artículo 128) el delito se configura por el solo hecho de que alguien “produjere o publicare” imágenes pornográficas en la que se exhibieran menores de 18 años, para lo que establece prisión de seis meses a cuatro años, reproche que facilita la excarcelación mientras se desarrolla el proceso.
Palud habló de un “final exitoso de la investigación” y anticipó que no se va a continuar el hilo de contactos.
Un día antes había aclarado que en el caso se descartó “absolutamente” toda sospecha sobre una posible conexión desde la III Brigada Aérea o que vincule algún militar.
Y cargó sobre el Fiscal Cavanagh como el responsable de haber dejado trascender esa información inexacta que -para colmo- fue difundida insistentemente, incluso con el nombre de un militar que al final -según el magistrado- nada tiene que ver, ni siquiera estuvo bajo sospecha. Dejó entrever que derivará en un grave problema para el fiscal.
LA RUTA
El juez federal Virgilio Palud manifestó a LT 10 que “las investigaciones se iniciaron en la agencia de la Interpol en España, que detectó números de IP (protocolos de Internet) que identificaban equipos informáticos en la Argentina, como parte de una red de distribución de material pornográfico (…) se libró un nuevo oficio para que el proveedor del servicio de Internet indicara el lugar desde el que se conectaba el sospechoso; de inmediato el personal policial irrumpió en el domicilio indicado y encontró al sujeto conectado a Internet y con una gran cantidad de imágenes de pornografía infantil archivadas en su computadora, donde recibía y reenviaba imágenes”, expresó. Los investigadores determinaron que una computadora se encontraba instalada en Buenos Aires y la otra en Reconquista, desde donde se realizaban las transferencias del material pornográfico.
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