EL JUICIO A SADDAM, OTRO DESAFÍO PARA IRAK
Dos años y medio después de haber sido derrocado por las fuerzas lideradas por Estados Unidos, el ex dictador iraquí Saddam Hussein deberá responder a partir de pasado mañana por algunos de los crímenes que se le adjudican en un juicio que -en el escenario de inestabilidad y violencia que domina al país- plantea un serio desafío para el futuro de Irak.
De hecho, cuando aún no se conoce el resultado final del referéndum sobre la nueva Constitución, realizado anteayer, la apertura del proceso contra el ex dictador podría ofrecer otro argumento a la resistencia. Y además, Saddam podría utilizar la exposición pública para alentar la violencia en el país.
Acusado de haber cometido crímenes contra la humanidad durante los 24 años que duró su régimen -entre ellos ordenar desplazamientos masivos de población, utilizar agentes químicos contra los kurdos y ordenar ejecuciones sumarias y purgas-, Saddam enfrentará su primer proceso por el asesinato, en 1982, de 143 personas en Dujail, al norte de Bagdad.
En un juicio que podría conducir a una condena a muerte, el ex dictador comparecerá junto a otros siete acusados ante cinco magistrados del Tribunal Especial Iraquí (TEI), un cuerpo elegido por el gobierno transitorio establecido por Estados Unidos tras la caída de Saddam, en abril de 2003.
De hecho, la falta de independencia del tribunal y la posibilidad de una condena a muerte son dos de los muchos cuestionamientos que ha recibido el proceso. Grupos como Human Rights Watch y Amnistía Internacional también mostraron preocupación por el escaso tiempo otorgado a la defensa para preparar el caso, la cantidad abrumadora de pruebas y las influencias políticas sobre la corte.
También la falta de dinero y las intromisiones de la hija mayor de Saddam, Raghad, plantearon dificultades a la defensa, cuya estrategia, según trascendió, sería intentar ganar tiempo y argumentar que el ex dictador iraquí goza de inmunidad.
En este sentido, Saddam podría inspirarse en la defensa que hizo de su caso el ex presidente yugoslavo Slobodan Milosevic, según declaró a la revista Newsweek el ex vocero de la autoridad provisional en Irak Dan Senor.
Así, la línea central de la defensa sería que quien capturó al ex mandatario no tiene derecho a juzgarlo. “Saddam siguió las declaraciones de Milosevic en La Haya y quedó muy impresionado”, afirmó Senor.
MÁXIMO SECRETO
La preparación del proceso ha estado rodeada del máximo secreto. El TEI guardó un silencio prácticamente total al respecto y los funcionarios norteamericanos en Bagdad invocaron razones de seguridad y tampoco ofrecieron mayores detalles. Los nombres de los jueces, por ejemplo, no fueron revelados, como tampoco el lugar exacto donde sesionará la corte, aunque todo indica que será en la Zona Verde ultraprotegida de la capital iraquí.
Tampoco está claro si el proceso será televisado en directo. Las autoridades iraquíes temen que el ex dictador utilice el juicio como una tribuna, tal como ocurrió en julio de 2004 durante su primera comparecencia ante un juez. En aquella oportunidad, Saddam rechazó la legitimidad del tribunal y señaló, desafiante: “Soy el presidente de la República de Irak y soy iraquí”.
La primera jornada, sin embargo, debería estar consagrada a la lectura de los cargos y a las demandas que formularán los abogados de la defensa, si es que están presentes. “Puede que la defensa haga peticiones para acceder a documentos” del expediente, indicó una fuente cercana al TEI en alusión a las quejas de la defensa, que no ha cesado de acusar al tribunal de “pisotear” los derechos del acusado.
La falta de tiempo y el escaso acceso a las pruebas no han sido los únicos contratiempos. Varios abogados despedidos se han quejado de las intervenciones -a menudo desafortunadas- de Raghad Hussein, que en agosto pasado echó a unos 1500 abogados árabes y occidentales de su padre porque, según dijo, daban consejos contradictorios. “Creo que Raghad enviará a su padre directamente a la horca”, dijo uno de ellos.
En el banquillo de los acusados, Saddam estará acompañado por Taha Yassin Ramadan, ex vicepresidente; Barzan Ibrahim Al Hassan, su hermanastro y ex jefe de los servicios secretos, y Awad Ahmad Al Bandar, ex vicejefe del gabinete presidencial. Además, comparecerán cuatro responsables locales del disuelto partido Baath en la localidad de Dujail, de mayoría chiita.
Este contenido no está abierto a comentarios

