EL JUICIO CONTRA SADDAM ENTRA EN UNA FASE DECISIVA
El juicio de Saddam Hussein y de siete colaboradores, que se sientan en el banquillo desde el 19 de octubre de 2005 en Bagdad para responder de la matanza de 148 chiitas, entra hoy en una fase decisiva con el interrogatorio de testigos de la defensa de los principales acusados, incluido el depuesto presidente iraquí.
Los interrogatorios celebrados en el Alto Tribunal Penal Iraquí los días 15, 16 y 17 de mayo fueron consagrados a 21 testigos de cuatro acusados de segundo plano, antiguos responsables del partido Baas en el poder bajo el antiguo régimen, para la región de Dujail.
Intentaron por todos los medios minimizar el papel de estos cuatro hombres, trazando un retrato poco edificante de las segundas espadas del partido, analfabetos, pero incapaces de violencia, facilitando los aguijones irónicos del juez Rauf Rachid Abdel Rahmane.
Saddam Hussein y sus colaboradores son juzgados por la matanza de 148 aldeanos chiitas en la década del ´80, en represalia a un atentado en 1982 contra el convoy presidencial en la localidad de Dujail, en el norte de Bagdad.
Podrían ser condenados a la pena máxima. Los acusados corren el riesgo de ser condenados a la pena de muerte, aunque se declaran inocentes.
A partir de hoy, 27ª audiencia del juicio, serán interrogados los testigos de los cuatro principales acusados, como son Saddam Hussein, su medio hermano Barzan al Tikriti, ex jefe de los servicios de seguridad, el ex vicepresidente Taha Yassine Ramadan y el ex juez del tribunal revolucionario Awad Ahmed al Bandar.
“El proceso se reanudará con el interrogatorio de los testigos de Awad Ahmed al Bandar, en presencia de todos los acusados”, declaró el fiscal general del tribunal, Jaafar al Musaui
Musaui dijo hace semanas que la defensa había pedido interrogar a cerca de 60 testigos.
Los testigos, una clave. El 17 de mayo, Taha Yassine Ramadan se quejó al juez de la dificultad que tenía de encontrar testigos “para absolverme de un crimen que no he cometido” y pidió que le permitiesen presentar a Saddam Hussein y a Barzan al Tikriti como testigos.
“No es posible, pero podrá hacerles preguntas cuando testifiquen más tarde”, respondió el juez.
Está previsto que el juicio concluya a fines de junio.
“El interrogatorio de testigos de la defensa va a proseguir, y después los abogados pronunciarán sus alegatos y los acusados podrán tomar la palabra. Después, la corte se retirará antes de entregar su veredicto en los dos meses siguientes”, indicó fuente judicial.
Desinterés. La suerte del que fuera hombre fuerte de Irak no parece interesar ya a casi nadie. Ni los miembros de la comunidad chiita pidieron su cabeza ni sus antiguos fieles sunitas le han rendido homenaje durante sus últimas apariciones en el tribunal.
Y es que la reputación del hombre que dijo que prefería morir a rendirse ya sufrió un duro golpe durante su captura por los soldados estadounidenses, en diciembre de 2003, cuando se escondía en un zulo subterráneo de dos metros de profundidad.
Saddam Hussein y seis ex responsables de su régimen, entre ellos su primo Ali Hassan al Majid, más conocido como “Alí el químico”, están también acusados de “genocidio” por la sangrienta operación Anfal contra los kurdos, que dejó más de 100.000 muertos en el norte de Irak en 1988.
Todavía no hay fecha para este nuevo proceso.
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