EL JUICIO POR LA MASACRE DE VILLA RAMALLO SIGUE SIN REALIZARSE
Al cumplirse cinco años de la denominada Masacre de Villa Ramallo, el juicio oral y público a los policías imputados por los crímenes del gerente y del contador del Banco Nación de esa localidad bonaerense sigue sin realizarse. Fuentes del Tribunal Oral Federal 1 de Rosario sostuvieron que las audiencias, previstas en un primer momento para esta época del año, fueron aplazadas “por una solicitud de la defensa” de los uniformados y aseguraron que no hay fecha prevista para su concreción.
Si la primera parte del juicio oral, en la cual se analizó la conducta de los delincuentes que participaron del copamiento de la sucursal del Nación durante 20 horas y que terminó con la condena de siete personas, había sido esperada con ansiedad por los familiares de las víctimas y por la opinión pública en general, el proceso a realizarse genera mucha más expectativas.
Es que ahora llega el turno de sentar en el banquillo a los policías bonaerenses que dispararon a mansalva sobre el auto en el cual los tres delincuentes que habían copado el banco salían junto al gerente de la entidad, Carlos Chaves; su esposa, Flora Lacave; y el contador Carlos Santillán, provocando la muerte inmediata de los dos hombres y la de uno de los asaltantes, el rosarino Javier Pata Hernández.
Claro que, a pesar de que en los alrededores del banco había al menos tres centenares de policías y que muchos de ellos fueron los que accionaron sus armas ante la pretendida huida de los delincuentes, sólo tres de ellos llegarán al banquillo de los acusados y lo harán en libertad. Son el sargento Ramón Leiva y el suboficial Oscar Parodi, acusados de los homicidios de Santillán y Cháves respectivamente; y el cabo Carlos Aravena, por homicidio en grado de tentativa.
Si algo quedó claro durante el primer juicio fue que los policías del Grupo Halcón (de la bonaerense) iniciaron el tiroteo que culminó en masacre. Así lo puso de manifiesto en su testimonio de entonces el oficial de esa fuerza especial Carlos Calderón, quien adujo que la orden fue dada por su jefe, Gerardo Ascacíbar, y lo ratificó una pericia elaborada por la Prefectura Naval Argentina a partir de la digitalización de las imágenes televisivas tomadas por tres canales de televisión porteños. Allí se confirmó que los primeros disparos fueron realizados desde el exterior del vehículo y que 18 segundos después, cuando la lluvia de proyectiles había perforado el auto, “respondieron desde el interior”.
En agosto de 2000, al momento de iniciarse el primer juicio, Flora Lacave de Chaves, sobreviviente a la balacera policial, confesó ante La Capital: “Quiero saber quién ordenó disparar”. Y aunque parte de la respuesta la obtuvo durante las audiencias de entonces, recién en el proceso que se avecina debería salir a la luz la otra parte de la verdad. Será por eso que al conocerse las sentencias a los maleantes, el 25 de septiembre de 2000, la mujer reiteró: “Mi rencor es con la policía. Estoy conforme con este fallo pero ahora, más que nunca, renacen mis esperanzas para el próximo juicio. Quiero saber por qué dispararon y quién mató a mi marido”.
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