“El jurado que premió a Tango Turco es soñado”
_ ¿Qué significa para vos el premio que te otorgó la secretaría de Cultura de la Nación por tu obra “Tango turco”?
_ El premio me hizo muy feliz, por varias razones. En primer lugar, porque hacía 11 años que no se otorgaban. En segundo lugar porque se tuvieron en cuenta obras teatrales escritas en un período de 4 años (2007-2010). Y en tercer lugar porque hubo un jurado de lujo en dramaturgia. Son personas respetadas y admiradas por quién les habla. Estamos hablando de Ricardo Monti, Mauricio Kartún, Ricardo Bartís, Alejandro Tantanián y Raúl Brambilla. La solidez y la altura del jurado a uno lo hace muy feliz. Tuvimos la suerte de ser evaluados por un jurado soñado.
_La obras ganadoras constituyeron una terna de lujo. Rafael Spregelburd con “La terquedad” recibió el primer premio, Jorge Eduardo Accame con “Segovia, o de la poesía” obtuvo el segundo y vos con “Tango turco”, el tercer premio.
_ A uno le da mucha felicidad estar premiado junto a estos dramaturgos porque somos todos amigos. Con Rafael Spregelburd, estudiamos juntos dramaturgia con el maestro Mauricio Kartún. Y con Jorge Accame, casualmente, estamos escribiendo una obra. Pareciera que fuera un círculo cerrado pero no es así. Entre los dramaturgos no existe competencia. Entre nosotros siempre nos estamos ayudando y aconsejando, artísticamente.
_ Me gustaría que le recuerdes a la gente cómo nació la obra “Tango turco”. Soy conciente, que muchos santafesinos la vieron hace dos años en el Teatro Municipal, en el marco de una gira del Teatro Cervantes. ¿Qué tenía esta obra de especial?
_ A “Tango turco” la escribí en un verano porque tenía una propuesta del Teatro Cervantes para que se lleve a escena una obra de mí autoría. Casualmente, me había llamado del Cervantes para hacer “la penúltima oportunidad”, obra que voy a estrenar en Santa Fe este año, en la Comedia universitaria 2011. Pero yo estaba escribiendo una obra que aún no tenía título, estaba muy entusiasmado y le pasé las primeras páginas de la obra a la gente del Cervantes. Me dijeron que estaba muy bueno pero que querían leer la obra completa. Por este motivo, para fines de aquel enero ya tenía la obra terminada. Obra que fue titulada por el maestro Mauricio Kartún. Yo siempre fui muy malo para titular así que le pido ayuda a mis amigos dramaturgos. Jorge Ricci tituló varias de mis obras. “Tango turco” es una historia que me entusiasmó por varias razones. Esta obra tiene como tema central la pasión. Trabaja sobre la siguiente idea: ¿Por qué aquello que durante un tiempo nos desvela luego se convierte en una pesadilla? Dicho de otra manera, uno durante un tiempo sería capas de matar por una mujer y años después estaría dispuesto a matar a esta mujer. (Risas) No es una expresión machista.
_ Me parece que las mujeres desean lo mismo.
_Efectivamente, eso ocurre en la obra. Bueno, esto fue lo que motorizó la historia. ¿Qué es lo que ocurre con nuestra pasión? ¿Cómo se transforma nuestra pasión? ¿Cómo va decayendo nuestra pasión? El tiempo es inflexible con las pasiones. Lo transforma todo. No hay amor eterno. Esta fue la idea.
_ ¿Vos sabías quiénes iban a ser los actores y el director que el Cervantes iba a contratar para poner en escena “Tango turco”?
_ No, este fue un proceso muy largo. En el teatro Cervantes los directivos convocan a los actores y al director según el material. Me plantearon algunos nombres para la dirección y entre ellos yo elegí a Lorenzo Quinteros porque es un tipo sumamente valioso. Cuando Víctor Laplace se enteró que Lorenzo iba a dirigir la obra lo llamó por teléfono y se ofreció para trabajar. Luego se la buscó a Claribel Medina como la protagonista femenina. Y en el caso del personaje del Turco, que finalmente me tocó interpretar, fue otra casualidad, ya que otro actor iba a interpretarlo pero no pudo hacerlo porque le salió un papel en televisión. Entonces Lorenzo Quinteros me llamó y me propuso que yo interprete el personaje. Por lo tanto, terminé actuando en mi obra. Fue una experiencia muy interesante.
_ ¿Qué te pareció la versión que hizo Lorenzo Quinteros sobre tu obra en relación a lo que vos te habías imaginado cuando la escribiste?
_ Les recuerdo que el premio que recibió “Tango Turco” fue al texto dramático y no a la puesta. Lo aclaro porque hay varios premios que tiene que ver con las puestas. Cuando una obra se pone en escena en el Teatro Cervantes se tienen en cuenta algunas cuestiones especiales. Me refiero a las características de la sala y a las condiciones de producción, que en este teatro son muy altas. Yo quedé muy conforme pero es una de las lecturas posibles. La obra tuvo dos versiones, una para el Cervantes y otra para salir de gira por el interior. En el caso de Santa Fe, se vio la misma puesta que en el Cervantes. En las dos versiones la obra se mantenía y se contaba. En el Teatro Cervantes teníamos 50 cambios de vestuarios, proyecciones, una escenografía impresionante y cuando salimos al interior solo teníamos un baúl de viaje. ¿Cuál puesta era mejor? Esto depende del público. Para mí, es más acertada la versión más modesta. Esto tiene que ver con que yo crecí haciendo teatro en el interior del país y uno condicionó la estética a los recursos con los que solía contar, que eran escasos. La falta de recursos hace que uno piense modestamente y esto crea una estética. Uno suele imaginar mucho para suplir la escasez de recursos.
“La penúltima oportunidad”: una comedia ontológica
_ Te saco algunos minutos de “Tango turco” que ya tuvo su puesta y su galardón, y quiero que me cuentes sobre la Comedia universitaria 2011 que te tiene como director invitado. Los santafesinos que gustamos del buen teatro esperamos con mucha ansiedad esta puesta.
_ Para escribir una obra yo siempre parto de algún presupuesto que me causa mucha gracia, como hice en “Tango turco”. Esta obra, “La penúltima oportunidad”, estuvo inspirada en dos mujeres que están enamoradas de un hombre al cuál persiguen a todos lados. Este hombre se mata para huir de ellas y ellas se matan para seguirlo después de la muerte. Este fue el disparador. Finalmente, la obra no quedó así pero me permitió trabajar con los espíritus de estos personajes que están buscando al hombre en el más allá. La obra trabaja con la idea de al continuidad del amor pero en este caso, plagada de competencia. Lo interesante era distinguir si es competencia o si es amor. Yo creo que la competencia lleva al empecinamiento y esto se aleja del amor verdadero. Como los personajes son dos espíritus uno puede llegar a creer que es una obra de humor negro pero no es mi idea. Yo intenté escribir una comedia ontológica.
_ ¿Cómo va la cocina de la obra que vamos a ver en el próximo argentino de teatro?
_ Cuando Jorge Ricci me ofreció dirigir la Comedia universitaria 2011 elegí hacer una obra mía porque sentí que era lo más auténtico que podía hacer. La obra cuenta con el protagónico de Silvana Montemurri y Cristina Pagnianelli. Con ambas yo ya había trabajado. La verdad es que hemos conformado un equipo muy lindo. Está trabajando Fabián Rodríguez en la construcción de muñecos, Hugo Druetta en la música. Osvaldo Petinari en el vestuario y Mario Pascullo en la escenografía. La verdad es que estoy muy contento. Esperemos que todo salga bien. Uno sabe que en el teatro siempre está rindiendo exámenes. Pero todos estamos muy felices con esta puesta.
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