EL JUVENIL LOGRÓ EL MILAGRO Y PASÓ A SEMIFINALES
De la gloria al fracaso en sólo diez minutos. Así fue el andar del Juvenil en el partido ante los complicados estadounidenses. Otra vez el goleador Cavenaghi, como ante Egipto, marcó el gol de oro que le permite al equipo de Tocalli seguir en carrera.
El comienzo del partido mostró al Juvenil con una clara actitud ofensiva. El equipo salió a imponer condiciones en el medio, la zona fuerte de Estados Unidos. Sin embargo, el dominio se repartió. Con el quite y la claridad de Mascherano para manejar la pelota, Argentina intentaba pero no podía llegar con claridad al arco rival.
La primera llegada de peligro fue recién a los 22 minutos: tiro libre de Cavenaghi y el arquero Cronin mandó al córner con esfuerzo.
De ahí hasta el final del primer tiempo, el juego fue trabado, tal como lo planteó el técnico de Estados Unidos. Montillo no era el conductor esperado y la pelota le llegaba sucia a los delanteros Herrera y Cavenaghi.
En el segundo tiempo todo cambió. Estados Unidos abandonó su actitud timorata y, si bien no atacó con muchos jugadores, se fue hacia el arco de Eberto con todo.
De la mano del talentoso Conley, los norteamericanos empezaron a dominar a voluntad el desarrollo. Por eso no extrañó que a los 13, el volante, luego de un contragolpe mortal, haya convertido la apertura luego de un error de Eberto.
En Argentina era todo confusión. Nadie se salvaba del incendio. Sólo la vergüenza deportiva empujaba a los argentinos. Si bien se exponía a la contra rival, el conjunto nacional no abandonaba la búsqueda.
Pero cada ataque del Juvenil se encontraba con un obstáculo insalvable: el arquero Cronin. Un cabezazo a Mascherano, un pelotazo de Herrera, otro de Mascherano de media distancia, todos terminaron igual: con Cronin mostrando su seguiridad bajo los tres palos.
Cuando todo parecía perdido, apareció el cabezazo salvador del símbolo de este equipo: Javier Mascherano. El volante de River sacó a relucir todo su amor propio y se cargó otra vez el equipo al hombro cuando todo era confusión. En el tercer minuto de descuento la Argentina llegó a la igualdad y forzó el suplementario.
Los chicos estadounidenses no lo podían creer. Tenían el triunfo al alcance y se quedaron sin nada.
En el alargue a Argentina se lo vio más entera físicamente y no tuvo contemplaciones. Se lo llevó por delante a su rival y demostró por qué es el máximo candidato (pese a sus altibajos). A los ocho minutos, Cángele desbordó por izquierda y le cometieron penal. Ahi el goleador Cavenaghi no perdonó y le dio el pasaje a las semifinales. Ahora el lunes enfrentará a Brasil, que goleó 5 a 1 a Japón, en un clásico que promete por historia y presente.
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