EL KIRCHNERISMO SE LARGÓ EN EL LUNA
El kirchnerismo que apoya al Presidente pero que repudia al PJ tradicional, colmó ayer el mítico Luna Park.
Agrupaciones piqueteras aliadas al Gobierno y organizaciones políticas definidas como progresistas hicieron una demostración de fuerza que bien podrían envidiar los partidos históricos.
Hubo discursos de fuerte carga política en el que sobresalió, por la dureza con la que aludió a la oposición, el del dirigente piquetero Luis D’Elía. No hubo palos para el peronismo, más allá de alusiones sin nombre y apellido.
Vestido de negro y empapado en sudor, D’Elía definió a Mauricio Macri, el líder de Compromiso para el Cambio, como “uno de los evasores más grandes de la Argentina” y agregó: “No tendría que ser candidato, tendría que estar preso y procesado”.
También mencionó a Elisa Carrió, previsiblemente abucheada: “Fue fiscal de la dictadura mientras los militares hacían desaparecer a los nuestros”.
El acto fue la presentación de la Mesa Coordinadora para un Nuevo Proyecto Nacional. Proyecto que, en esa lógica, vendría a encarnar Néstor Kirchner.
Allí confluyen los piqueteros de D’Elía (FTV) y de Barrios de Pie, del funcionario—piquetero Jorge Ceballos, junto a las agrupaciones de Eduardo Luis Duhalde (Memoria y Movilización Social), Miguel Bonasso (Partido para la Revolución Democrática) y Francisco Gutiérrez (Polo Obrero). Pero además, expresiones más de izquierda como Patria Libre, el Partido Comunista —Congreso Extraordinario— o el MTD Evita.
“Junto a Kirchner por una patria para todos”, rezaba el cartel sobre el escenario, flanqueado por dos grandes dibujos.
Uno con la cara de Martín “Oso” Cisneros, el militante de la FTV asesinado en julio, y otro con los rostros de Kirchner, Fidel Castro, Lula da Silva y Hugo Chávez, el eje latinoamericano que el kirchnerismo imagina próximo a ampliarse si en Uruguay se impone, a fin de este mes, el frentista Tabaré Vázquez.
Según los organizadores, en el Luna había 15 mil personas, más 8 mil afuera. Sonó a mucho: 10 mil asistentes parece un cálculo más aproximado, de todos modos una cifra respetable. No hubo ministros nacionales. Sólo se vio al secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, cuya presencia —llegó casi una hora tarde y se sentó en la segunda fila— fue celebrada como un logro.
Eso sí: a pocas cuadras de ahí, el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, asistía a la asunción de los nuevos jefes de la UOM. Desde allí también llegó el Barba Gutiérrez, ya casi sobre el final.
Además de D’Elía, hablaron el estatal Edgardo Depetri, Emilio Pérsico (del MTD Aníbal Verón, con llamativa casaca de Los Pumas), Ceballos (que pidió un homenaje para “el pueblo iraquí”), Duhalde y, de cierre, Bonasso. “El de Kirchner es el mejor gobierno que produjo la democracia recuperada en estos años porque volvió a colocar a la política en el centro de la escena”, elogió el periodista y diputado.
Ceballos y D’Elía fueron sin dudas los más aplaudidos. Beneficios de haber sido los que más movilizaron en los muchos micros que se fletaron, sobre todo, desde el conurbano. Los organizadores reconocían 400.
Además de apoyar a Kirchner, los discursos hicieron eje en el papel de freno a un supuesto avance de la derecha que asume este espacio (D’Elía le pegó de lo lindo a Ricardo López Murphy), en la condena a las políticas neoliberales del menemismo y a la misión de juntar lo popular con lo social, a las clases bajas con la clase media, que se propone este kirchnerismo no peronista.
Claro, se olvidaron de medir los tiempos: cada uno habló no menos de 20 minutos lo que provocó que el cierre se hiciera con un estadio bastante vacío, casi sin bombos y con las banderas del Che, de Evita y de los piqueteros plegadas y rumbo a los micros.
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